Será en el estado de Tlaxcala y competirá junto a más de veinte participantes

Teniendo como escenario el apenas restaurado Museo de la Ciudad y bajo la silenciosa mirada de la réplica de la estatua del Ángel de la Independencia que observa desde lo alto del patio central, María José Morell hace una pausa en la sesión de fotos de la que es partícipe y nos comparte su experiencia es esta nueva etapa de su vida.

María José ¿Qué es para ti ser reina de belleza?
David Utrilla, uno de mis directores estatales, dice que la función de una miss es la de representar un personaje con características, atributos y capacidades diferentes al resto de las chicas. Yo, por supuesto, apoyo esa definición porque para ser reina de belleza, de cualquier certamen, existen diversos requisitos que se deben cumplir: la estatura, por ejemplo, el peso, la armonía física y saber sobre temas relacionados con la cultura general. También es importante la forma y el modo de hablar y la capacidad de comunicar diferentes mensajes a diversas audiencias. No olvidemos que somos portavoces de diferentes causas sociales. “Somos más que una cara bonita”.
María José, entre sonrisas, se acerca para decirnos casi en secreto: “Esto es lo que más me gusta: que me arreglen y me dejen bonita, para verme bien”. Sin embargo, María José sabe que ser la representante de nuestro estado es un gran compromiso.

¿Cómo te preparas para la final nacional?
Compito con más de veinte chicas en octubre, en el estado de Tlaxcala. Me estoy preparando a conciencia para poner muy en alto el nombre de Chiapas. Como te platicaba anteriormente, tengo que cuidar mi alimentación, hacer ejercicio todos los días, asistir a mis clases de pasarela, dicción y proyección. Además de acudir a sesiones de cultura mesoamericana, que es uno de los puntos más importantes que los jueces van a calificar en la etapa final. Desde que acepté este reto sabía que mi vida cambiaría, pero me siento muy contenta y emocionada por esta gran oportunidad.
Enfundada en un vestido rojo con destellos de cristal en el escote, María José, toma delicadamente su corona para colocársela y continuar con la sesión de fotos, mientras el fotógrafo ajusta parte de su equipo. La elegancia y porte de María se hace notar, pero su sencillez predomina. Se acerca y se sienta en una de las bancas del patio central del museo para platicarnos sobre el concurso.

¿Platícanos más acerca de este concurso?
Sabía que me lo preguntarías —sonríe mientras su postura cambia—. Es una franquicia internacional que surge en 1992 y busca hermanar a los países que conforman Mesoamérica, como Guatemala, El Salvador, Costa Rica, entre otros. Actualmente se han sumado más países como México, que ya ganó la corona en 2015.
Mientras le arreglan el peinado y retocan el maquillaje, María José mira emocionada los vestidos de coctel que lucirá en la última parte de la sesión de fotos.
Siempre quise ser modelo y reina de belleza. Recuerdo que cuando tenía tres años gané un concurso local en Mapastepec, de donde soy originaria. Yo creo que esto ya lo traes desde niña —cuenta con cierta nostalgia—.

¿Qué diferencia existe entre ser modelo y reina de belleza?
Cuando modelas estás, de algún modo, vendiendo la ropa que usas en pasarela. Dependiendo del concepto de la marca puedes o no sonreír, proyectar cierta actitud, como bailar, modelar rápido o lento…, en fin. Cuando eres reina de belleza implica experiencia y preparación. Más ahora que la tendencia de los concursos de belleza está cambiando y ya no sólo buscan belleza física, sino también atributos intelectuales.

¿La experiencia del modelaje te ha ayudado en esta nueva etapa?
¡Claro! —contesta entusiasmada—. Imagínate estar ante tanta gente que te observa en la pasarela: tienes que controlar tus nervios y aparentar que no pasa nada. Como reina de belleza sé que una de mis funciones más importantes es hablar en público, por eso me estoy preparando con clases de dicción y oratoria.
El fotógrafo anuncia el término de la sesión. Peinadores, maquillistas, patrocinadores de los outfits y todo el equipo de trabajo que acompaña a María José, celebra. El maquillaje desaparece de su rostro, el peinado se convierte en una cabellera lacia y larga, entonces descubrimos a Majo, como la llaman su familia y amigos, una chica que irradia cordialidad y agrado.
Con un maquillaje natural, jeans y una blusa blanca, que deja atrás el brillo de los vestidos de noche, nos dice que es una mujer como cualquier otra: con anhelos, metas por cumplir, miedos, fracasos y éxitos. A sus veinte años ha sabido canalizar, de manera positiva, sus experiencias y problemas para enfrentar cualquier reto que se le presente. Entonces concluye: “En la vida hay que aprovechar las oportunidades porque no siempre de dan de la misma manera ¡Vamos por esa corona!”.

Highlights:
• Tiene 20 años.
• Es originaria de Mapastepec, Chiapas
• Es estudiante del sexto semestre de la licenciatura en Nutrición en la Unicach
• Le gusta estar con su familia.
• Disfruta cenar con sus amigos
• Su frase: “ Hay que saber aprovechar las oportunidades”.

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