En este lugar se veneraba y albergaba la imagen del señor de Santiago, santo de la salud, así como de otros siete.

Como un testigo silencioso se encuentra erguido aún, bajo las aguas del río Grijalva, el viejo templo de Santiago, en el antiguo pueblo de Quechula, municipio de Tecpatán, Chiapas, al norte poniente de la capital chiapaneca, Tuxtla Gutiérrez.
Desde el año 1966, por la construcción de la presa hidroeléctrica de Malpaso, formalmente conocida como la Presa Nezahualcóyotl, quedaron bajo el agua varias comunidades zoques que se encontraban al nivel de elevación de las aguas del río Grijalva, algunas de ellas, como Quechula, con construcciones monumentales que databan desde el siglo XVI d. C.
Para algunos historiadores, el templo de Quechula es una de las construcciones de tipo mudéjar, un estilo artístico que se desarrolla en los reinos cristianos de la península ibérica, pero que incorpora influencias, elementos o materiales de estilo hispano-musulmán, siendo un estilo introducido a Latinoamérica por los frailes andaluces.

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Son ya cerca de 500 años de historia que se encuentra sumergida en el Grijalva; el templo de Santiago es de los primeros centros de evangelización del sur de México de acuerdo con los registros de la iglesia católica.
Cuentan las leyendas locales, que en ese mismo lugar, bajo el agua quedó el panteón de Quechula, donde se presume que se encuentra enterrada la Malinche. Es un argumento característico de los habitantes zoques del lugar.
Para poder observar esta edificación, se tiene que esperar un descenso del agua de aproximadamente 25 metros que sólo puede ocurrir en temporadas de estiaje. Los lancheros del lugar ofrecen viajes guiados; te recomendamos acudir en los meses de abril a julio, que es cuando sucede esta maravilla, aunque se puede visitar casi todo el año.