Luis de Luxemburgo pudo casarse con quien quiso, pero le costó renunciar a sus derechos sucesorios. El tercer hijo de los Grandes Duques Enrique I y María Teresa jamás podrá suceder a su padre, algo que realmente no le preocupa al tener por delante a sus hermanos Guillermo y Félix y a la familia de este último. Sin embargo, en su momento fue un escándalo que un príncipe se viera obligado a renunciar por amor.
Tessy Antony era una soldado del Ejército de Luxemburgo que participó en una misión en la antigua Yugoslavia, y más concretamente, en Kosovo. El Príncipe Luis visitó a las tropas desplazadas en Los Balcanes, y allí se enamoró de Tessy. Su amor fructificó al quedarse embarazada de un niño que vino al mundo el 12 de marzo de 2006 en Ginebra (Suiza). El bebé recibió los nombres de Gabriel Miguel Luis Ronny, y se le dio el apellido de Nassau de su padre, aunque no se le dio título ni tratamiento al haber nacido fuera del matrimonio. Sus padrinos son su tía paterna, la Princesa Alejandra de Luxemburgo, y su tío materno Ronny Antony, hermano gemelo de Tessy. Los Grandes Duques recibieron a su nieto con gran alegría, aunque con preocupación porque su hijo solo tenía 19 años y por el escándalo que supuso. Por eso fue todo un alivio que Luis decidiera casarse con Tessy, aunque con la condición de que debería renunciar a sus derechos al Trono, perdiendo así el tercer lugar en la línea de sucesión que ostentaba hasta el momento: “Con el fin de conseguir una mayor independencia en su vida profesional y personal, el príncipe Luis ha decidido renunciar a sus derechos de sucesión al trono”.

Fuente: Prodigy