Cuando el cuerpo se encuentra en ambientes fríos, hace un esfuerzo mayor por mantener la temperatura corporal, por lo que gasta ligeramente más kilocalorías para mantenerse “caliente” y para compensarlo, disminuye la velocidad de los procesos metabólicos que se llevan a cabo normalmente, alteración que nos lleva a tener síntomas como: depresión leve, aumento del espeso de mucosidad en las vías respiratorias, resequedad en la piel, los labios y las mucosas; cansancio, aumento del apetito y antojo de alimento ricos en azúcares, grasas e hidratos de carbono . Otros trastornos son la alteración de la cantidad de líquidos y sólidos en la sangre propiciando un aumento de colesterol.

brocoli
Por eso no dejes de incluir estos alimentos en tu dieta durante la época de frío.

  • Leguminosas: Ricas en proteínas, minerales y carbohidratos. Inclúyelo de 4 a 5 veces por semana.
  • Cebolla: Descongestionante, antiasmático, previene alergias, mejora la función pulmonar y estimula el sistema inmune. Inclúyela de 1 a 2 veces por semana.
  • Durazno, melón, chabacano y kiwi: Contienen vitamina A, evitan resequedad en la piel, grietas en los labios y la retención de líquidos. Inclúyelos de 6 a 7 veces por semana.
  • Frutas cítricas enteras: Estimulan el sistema inmune, ricas en vitamina C y fibra. Inclúyelas por lo menos una vez al día.
  • Sardinas, atún y salmón: Ácidos grasos Omega 3 y 6 que aligeran la sangre, mejoran la función cerebral y son altos en proteínas. Inclúyelos 3 veces por semana.
  • Avena: Carbohidratos, minerales, fibra y disminuye el colesterol. Incluye 1 tz, 2 o 3 veces por semana.
  • Ajo: Aligera la sangre, rico en minerales y es un antibiótico natural. Inclúyelo medio a la semana

Fuente: Cocina Vital