La abuela no respira y el niño en sus brazos no es de carne y hueso. Se trata de esculturas hiperrealistas que juegan con nuestra mente. Arrugas, venas, poros, uñas. Todo recreado con minucioso cuidado al punto de que no sabes si lo que ves está vivo o no. Mira con atención:

Fuente: Genial Guru