Televisa decidió recortar en los últimos dos años sus contratos de exclusividad que ofreció por lo menos en los últimas dos décadas a parte de sus artistas; esto consistía en un pago mensual a cambio de que trabajaran sólo para la televisora y estuvieran disponibles para lo que fueran requeridos. Esto no tiene que ver con el pago que recibían por cada capítulo de programa o melodrama en el que participaran.
Pero así como generaba un beneficio y seguridad económicas, también obligaciones y lo mismo debían estar disponibles para participar en una telenovela que en un programa unitario, especiales (Teletón, Fiesta mexicana, Las 12 Uvas), shows, concursos y otras festividades, sin opción a negarse, aunque algunos no lo hacían.
El monto del pago siempre varió de acuerdo al actor, su potencial para atraer audiencia en México y el extranjero, su talento, edad y tipo de carrera, por lo que no es lo mismo el pago a un protagonista de telenovelas que un actor de soporte, un comediante, conductor, productor, director de escena o escritor.
Si bien las cifras nunca han sido públicas, en el caso de estrellas como Thalía, Fernando Colunga, Ernesto Laguardia, Angelique Boyer, Maite Perroni, Ludwika Paleta y Aracely Arámbula, entre muchos otros, se habló en su momento de cifras en dólares y equivalentes a más de 400 mil pesos mensuales, en tanto otras estrellas podían recibir montos de 5, 10 o 15 mil pesos al mes.
La vigencia del contrato también ha variado, pero los más cortos normalmente eran de dos a tres años, aunque en la última temporada a comediantes como los Mascabrothers les renovaron su contrato sólo por seis meses, mientras los ejecutivos definían si había espacio para ellos en la pantalla o les devolvían su libertad.
Con estos contratos también llegó la palabra “veto” a los desleales, a esos que desafiaban a la empresa trabajando en otra televisora sin autorización o sin llegar a un acuerdo amistoso, caso Adela Noriega, Lucía Méndez, Eduardo Yáñez, quienes en los años 90 aceptaron protagónicos en la cadena hispana Telemundo, y Verónica Castro en los 80, cuando accedió a grabar telenovelas en Argentina. Con los años (a veces hasta una década), todos ellos volvieron a la televisora que los vio nacer artísticamente, algunos con contrato de exclusividad y otros sólo por la realización de una telenovela o programa. Pero durante el periodo de su ausencia, jamás se hablaba de ellos, ”morían” para la televisora.
Hoy las condiciones han cambiado. La televisora de San Ángel ha dejado de renovar o ha rescindido contratos en todos sus niveles, incluyendo a actores maduros. A cambio, ha recibido a estrellas que incluso se forjaron en otras televisoras, como Azteca, su principal competidor, abriéndole espacio a artistas como Silvia Navarro, Fernando del Solar, Adriana Louvier, Héctor Bonilla, Julieta Egurrola –que han ido y venido-, Claudia Álvarez, Carlos Rivera, Yahir, Bárbara Mori y los que falten por llegar.

Vía: Noventa Grados