El 19 de febrero de 1913, el XXII Congreso Constitucional del Estado Libre y Soberano de Coahuila emitió un decreto donde desconocía el poder de Victoriano Huerta como presidente de la República. A la par, ofreció a Venustiano Carranza la facultad de poder estructurar una fuerza armada para combatir al golpista.
Un día como hoy pero de hace 105 años, Carranza presentó el Plan de Guadalupe, el cual fijó por decreto la creación del Ejército Constitucionalista y, posteriormente, del Ejército Mexicano. Aunque en 1932 se instaló el 27 de abril como el día para celebrar al soldado, un decreto presidencial en 1950 reconoció el 19 de febrero como el Día del Ejército Mexicano.
En términos legales, se reconoce al Ejército como la institución conformada por las fuerzas militares terrestres y aéreas, que tiene la misión fundamental de salvaguardar la soberanía del Estado y la paz nacional. En el año de 1969, se sumó a sus tareas el auxilio a la población civil en caso de un desastre o catástrofe natural.
Desde la década los 70, su labor ha sido clave para atender las necesidades de la población en casos de emergencias por desastres ambientales. Ante la ausencia de un conflicto armado con fuerzas extranjeras, el Ejército construyó vínculos más cercanos con la población.
Dado lo anterior, se ha fortalecido su capacitación para dar respuesta rápida a eventualidades como incendios, terremotos, inundaciones, aludes o huracanes, a fin de ser la primera fuerza de apoyo gubernamental tanto en tareas de rescate como de reconstrucción.
Si bien es cierto que la tragedia enmarca la celebración de este año, como mexicanos tampoco se debe olvidar los millones de vidas que ha salvado el Ejército a lo largo de su historia. Una labor loable rodeada tanto de tragedias como hazañas heroicas.