Corrían los tiempos de Venustiano Carranza en la Presidencia de México, el hombre que desbancó a Victoriano Huerta. Por el año de 1915, un grupo de facinerosos cobró fama en la ciudad de México. Eran conocidos como La Banda del Automóvil Gris. Solían robar casas de gente adinerada, o bancos o establecimientos comerciales importantes. Los ladrones se presentaban con órdenes de cateo oficiales, vestidos con uniformes carrancistas, y cometían los asaltos. Una vez efectuado el delito, se subían a un vehículo gris, un Fiat modelo 1914, y huían hacia los barrios pobres de la ciudad.

Integraban la banda encabezada por Higinio Granda, Santiago Risco, León Cedillo, Bernardo Quintero, Aurora García Cuéllar, Rafael Mercadante, Ángela Agis, amante de Higinio, José Fernández, Francisco Oviedo y Luis Lara. El mismísimo Emiliano Zapata denunció ante el presidente Carranza las fechorías cometidas por esta mafia bajo el auspicio de su lugarteniente, el general Pablo González, su futuro asesino intelectual, pero no le prestaron atención.