Era Ricardo Flores Magón, a quien algunos historiadores consideran, junto con sus hermanos, uno de los ideólogos del movimiento que culminó en la Revolución Mexicana de 1910.
Formados en el anarquismo, los hermanos Ricardo, Jesús y Enrique hicieron un llamado a las armas cuatro años antes de que se iniciara la revuelta que puso fin a la dictadura de Porfirio Díaz, quien gobernó al país por más de tres décadas.
Es en estos años cuando los hermanos Flores Magón tuvieron su mayor influencia, especialmente a través de los diarios Regeneración y El Hijo del Ahuizote, desde donde critican al gobierno del país. En 1903, en la fachada del edificio donde se editaba El Ahuizote colocaron un crespón negro con la leyenda “La Constitución ha muerto”, lo que provocó el arresto de Ricardo y su posterior exilio a Estados Unidos. Enrique Flores se le unió años después, y desde ese país mantuvieron las críticas al régimen de Díaz junto con otros liberales y anarquistas.

La propaganda surtió efecto, pues según varios historiadores los Flores Magón fueron decisivos para las huelgas de Cananea y Río Blanco, consideradas como el inicio de la Revolución. Los hermanos fueron encarcelados por promover un ataque armado a México desde el exilio. Ricardo murió en prisión en 1922. Enrique regresó a México donde intentó reactivar su movimiento, sin éxito.