Pese a que a estas alturas resulta casi imposible imaginar a otra actriz en el papel de Penny , lo cierto es que antes del estreno de ‘The Big Bang Theory’ los productores vieron varias opciones antes de decidirse por una entonces jovencísima Kaley Cuoco, que ha interpretado de forma magistral ese personaje a lo largo de doce temporadas reflejando su evolución de una camarera aspirante a estrella recién llegada a Los Ángeles hasta convertirse en una mujer adulta capaz de mantener a raya a un grupo de ‘cerebritos’ con unas habilidades sociales más que cuestionables.

Lo que no muchos saben es que hubo otra rubia, bastante más explosiva que Cuoco, que estuvo a punto de hacerse con el trabajo: Ayda Field. Aunque la vida no le ha ido precisamente mal a la esposa de Robbie Williams , que desde que se instalara en Inglaterra junto al cantante ha hecho carrera en la pequeña pantalla como colaboradora en el programa ‘Loose Women’ y ahora participa como jueza en el concurso ‘The X Factor’ junto a su marido, en el fondo a ella todavía le duele haber perdido esa oportunidad, que eventualmente la habría visto embolsarse un millón de dólares por episodio.

“Hice el casting contra Kaley Cuoco para ‘The Big Bang Theory’. No conseguir ese papel me dolió. Sobre todo porque después lees artículos sobre cómo se ha convertido en la actriz mejor pagada de la televisión”, ha reconocido Ayda en una entrevista al diario The Daily Mirror mientras se sinceraba acerca de lo duro que resulta lidiar con el rechazo en una profesión como la suya. “Me han arrebatado muchos trabajos y al día siguiente tienes que volver a hacer audiciones. No te queda más remedio, pero personalmente yo no conseguía ser divertida”.

En su caso, su tumultuosa historia de amor con la estrella de la música, que atravesó un sinfín de altibajos antes de conseguir su final de cuento de hadas -con una boda en 2010 y tres retoños hasta el momento-, también perjudicó sus oportunidades de hacerse con el rol que la catapultara definitivamente a la fama.

“En las ocasiones en que lo había dejado con Rob, tuve que seguir haciendo pruebas para una comedia, y lo único que podía pensar en ese momento era: ‘No puedo hacerlo'”, ha confesado.

Para ser completamente justa, la actriz ha admitido que sus problemas de inseguridad tampoco ayudaban en un negocio como el de la interpretación.