Huixtla es un municipio mexicano que se ubica al sur del estado de  Chiapas, su cabecera municipal es del mismo nombre. El municipio de Huixtla se ubica en la región Soconusco entre la Sierra Madre de Chiapas y la Llanura Costera del Pacífico.

Limitando al norte con Escuintla y Motozintla, al este con Tuzantán y Huehuetán, al sur con Mazatán y el Océano Pacífico y al oeste con Villa Comaltitlán

La actual ciudad de Huixtla fue fundada con el nombre de Huiztlán en 1486, como pueblo tributario de los aztecas; en el primer censo de población levantado en 1611, aparece con 330 habitantes y en la época de independencia de Chiapas (1821) con 586; en 1858, debido a la decadencia económica del pueblo, fue degradado a la categoría de aldea, dependiendo del pueblo de Tuzantán; en 1898, Huixtla recupera su antigua categoría de pueblo y de cabecera de Municipio; en 1908, con la llegada del ferrocarril panamericano, empieza a recuperarse económicamente; el 13 de enero de 1915, las fuerzas constitucionalistas rescatan la plaza de la que desde días antes se habían posesionado las fuerzas contrarrevolucionarias comandadas por el tapachulteco Angel María Pérez; el 6 de mayo de 1920, las fuerzas carrancistas son derrotadas por los obregonistas al pretender tomar la plaza; el 17 de enero de 1931, es elevada a la categoría de ciudad por decreto promulgado por Raymundo E. Enríquez, Gobernador de Chiapas.

Huixtla originalmente “Huiztlán” viene del náhuatl y significa “lugar donde abundan las espinas”.

Uno de sus principales atractivos es la piedra de Huixtla es un monumento natural, a mil 45 metros sobre el nivel del mar, en la Sierra Madre de Chiapas, en el ejido Santa Rita Coronado, donde además se ubican viviendas y parcelas de la comunidad “La Piedra”.

Esta roca que desde hace décadas se ha convertido en punto de referencia para visitar en este municipio, tiene 600 metros de diámetro y 120 metros de altura. Junto a ella existen otras de menor tamaño, las cuales son como vigías, donde además prevalece vegetación abundante de arbustos y matorrales, árboles de alto follaje de especies de la región y de plantas de café y frutales.

Hay tres rutas para llegar: una se encuentra por el camino que va hacia el ejido Montecristo Playa Grande, lugar que se está dando a conocer por sus pequeñas pero abundantes cascadas, especialmente en época de lluvia.

El tiempo para llegar, desde la cabecera municipal es de aproximadamente una hora, en vehículo de tracción hidráulica y se caminan a pie 15 minutos porque el acceso que va a la piedra es intransitable.

Otra ruta se encuentra por el ejido Piedra Canoa, camino de terracería en malas condiciones en varios tramos, el cual también es utilizado para hacer ciclismo de montaña.

En esta comunidad existen un poco más de 100 piezas arqueológicas resguardadas por sus pobladores y registradas por el INAH.

La propuesta de los piedracanoenses es hacer un museo comunitario para la preservación, cuidado y exhibición de estas.
 La tercera ruta y la más accesible es por el camino que va al municipio de Motozintla, por la comunidad Chapingo, pasando por los ejidos Morelos y Santa Rita Coronado.

Faltan por asfaltar más de 20 kilómetros para llegar a la piedra y solo se puede llegar a bordo de vehículo de doble tracción hidráulica, cuyo trayecto dura hora y media.

Pese a la lejanía, los visitantes pueden recrearse con paisajes de vegetación abundante, clima agradable entre 25 grados en época de seca y 15 a 20 grados en invierno y época de lluvia.
Desde lo alto de la piedra se tiene una espectacular vista, se ve el horizonte de la franja costera del Soconusco, por la tarde noche el ocaso del sol y por las noches la vista nítida del firmamento. No existen servicios de hospedaje ni de alimentación.

Los meses recomendables para visitar este monumento es en noviembre, diciembre, enero, febrero, marzo y abril. No es recomendable por las condiciones del camino hacerlo en los meses de lluvia.
Existe el servicio de transporte en camionetas de pasaje y carga, el costo es de 35 pesos y realizan 3 viajes de ida y vuelta durante el día.

LA LEYENDA


Cuenta la leyenda que unos peregrinos llevaban una campana hacia Chiapa de Corzo, procedentes de Guatemala, pero en ese cerro se cansaron y entonces pusieron la campana en el suelo, al otro día ya no la pudieron levantar porque era una piedra.

Al escuchar a un gallo cantar, un burro rebuznar, un caballo relinchar y una campana repicar, debían levantarla de nuevo para continuar el viaje. Los hombres estaban tan cansados que no escucharon la señal y cuando quisieron levantarla no pudieron, se convirtió en piedra y quedó mirando al este.

Otra leyenda señala que durante la fundación de Huixtlán (hoy Huixtla), un sacerdote brujo mayor de Guatemala obsequió una gran campana para el templo de la nueva población y se encomienda a otro sacerdote brujo llevarla y entregarla.

Esta campana poseía un maleficio que indicaba que durante su traslado no debía tocar tierra.
Caminó entonces el sacerdote con la enorme campana a cuestas por las montañas, después de caminar durante algún tiempo, cansado y sediento se encontró con una anciana que le ofrecía agua para beber.

El sacerdote no resistió la tentación, tomó el agua y decidió descansar para continuar su viaje a la mañana siguiente. Al despertar descubrió que la pesada campana se había transformado en piedra, cumpliéndose así el maleficio.

Dentro de sus festejos, la comunidad istmeña festeja a San Vicente Ferrer, de igual manera de festeja a San Francisco de Asís, patrón del pueblo el día 4 de octubre y la fiesta comercial se festeja el 7 de febrero.

Su economía radica en la producción ganadera, producción de caña, palma africana y comercio local.