Oaxaca, un estado mexicano que guarda en la intimidad de sus pueblos y su gente, historias llenas de cultura y tradiciones, que dan vida a una infinidad de personajes que hoy en día son emblema no sólo de esta entidad sino de todo México.
Uno de estos personajes míticos, es don Isaías Jiménez Hernández, un tallador de madera oaxaqueño, que gracias a la herencia obtenida de su padre, Manuel Jiménez Ramírez, hoy lleva consigo la responsabilidad de reproducir el arte de estos dibujos obtenidos de sueños y anécdotas, los llamados “nahuales”, animales fantásticos.

En su relato, don Isaías destacó parte de la historia que guarda su familia, como por ejemplo, en la administración de Luis Echeverría, Tonatiú Gutiérrez y Teresa Pomar, considerados ambos, entre los principales conocedores del arte popular mexicano, llegaron a Oaxaca encontrando a los pioneros maestros artesanos, en las tallas de madera, Manuel Jiménez Ramírez, de Arrazola; de San Bartolo Coyotepec, doña Rosa, en la alfarería de barro negro; de Atzompa, Teodora Blanco, en la alfarería de barro verde; de Ocotlán y sus bellas figuras en cerámica, Jesús Aguilar, los Aguilar; los maestros de tapetes, los Vázquez; cinco maestros artesanos, que le dieron vida al estado de Oaxaca.
En esta su casa, dijo, es donde mostramos parte de la vida de mi padre, a través de un pequeño museo que expone parte de lo que fueron los primeros trabajos de Manuel Jiménez Ramírez y sus improvisadas herramientas, se muestra también, el ejemplo y por sí solo, se habla con el ejemplo, “eso debemos demostrarle al mundo, esas riquezas culturales que tenemos, hay que sacarlas a la luz”, enfatizó.
En un relato ameno, el artista remontó el año de 1927, cuando su padre, Manuel Jiménez, fabricaba los primeros tallados de madera, sin imaginar, que en ese tiempo, comenzaba a establecer en el mercado nacional e internacional, las bases de comercio de estas artesanías oaxaqueñas, siendo tan importantes, qué artistas de la talla de Rufino Tamayo y Roberto Donis, así como Rodolfo Morales, visitaron al maestro Jiménez reconociendo su empírico talento.
De acuerdo a la versión de Isaías, su padre Manuel Jiménez, inició con este trabajo de talla de madera (que cabe destacar, no se trata de “alebrijes”, si no de animales fantásticos tallados en madera), desde que era niño, pues pese a dedicarse al cuidado y crianza de animales, en sus momentos de ocio se dedicaba a confeccionar pequeñas figuras como entretenimiento.

Destacó que los primeros juguetes de su padre, los fabrico de barro, por lo que no fueron duraderos, decidiendo mejor hacerlos de madera de copal.
“Los tiempos iniciales de mi padre fueron muy difíciles, pues ya viviendo con mi madre, al no tener qué comer, diariamente se trasladaba a la ciudad de Oaxaca para tratar de vender sus figuras, las que ya había profesionalizado un poco y no dejó de hacer desde niño, pero aún no podía venderlas pese al agrado de la gente por ellas.
No fue, sino hasta que conoció a Arthur Train, un comerciante estadounidense, quien desde 1957, compró todas sus figuras para llevarlas a Nueva York, donde fueron un éxito. Fue este hombre, quien le sugirió pintar sus figuras para darles más vida, siendo así cómo inicia la técnica con pinturas naturales a base de cortezas de árboles y plantas, hasta conocer la pintura acrílica, que hasta hoy en día es conocida y perfeccionada por su hijo Isaías.
La materia prima es muy importante, por eso, seleccionar la manera adecuada desde el inicio de un proyecto es fundamental, como nos lo explica don Isaías, pues de acuerdo a las formas naturales de la madera, se puede comenzar a imaginar qué tipo de imagen puede ser tallada en ella.
Jaguares, mantarrayas, pulpos, tiburones, tortugas, dragones, nahuales, coyotes, monos, ranas, caracoles, todos con características fantásticas, son algunas de las imágenes talladas que podemos encontrar expuestas en su modesta tienda, plagada de color e imaginación, que te esperan con los brazos abiertos.

Debemos enseñar al estado de Oaxaca, mostrando sus artesanías, su cultura, sus maravillas, para denotar los orígenes del pueblo de México, esto es Oaxaca, finalizó.





