Esta parte de la cultura mexicana, se remonta a la historia, auscultando entre las épocas prehispánica y colonial.

De acuerdo a la información, los grupos prehispánicos del centro de México, al morir, comenzaban un viaje al Mictlán o reino de los muertos, lo que los españoles lo tradujeron como el “infierno”.
Según los vestigios encontrados en las escavaciones arqueológicas, los entierros prehispánicos, eran acompañados por objetos que presuntamente, en vida, habían sido utilizados por el muerto, objetos que podía necesitar en el inframundo, en su nueva etapa de existencia.
Es un hecho, que los tiempos de la Colonia Española, fueron épocas de un amplio sincretismo, ya que los esfuerzos de la evangelización cristiana, por parte de los monjes, tuvieron que ceder ante la fuerza de muchas creencias indígenas, muchas dellas, arraigadas desde miles de años.
Fueron estas actividades, las que dieron como resultado, a un catolicismo auténtico en las Américas, muy particular, comparado con lo practicado en el resto delmundo de la fe católica, un catolicismo que manifiesta una serie de festividades, que en su momento, eran dedicadas al politeísmo y se moldearon a la creencia de un solo Dios y los elementos del universo.

Es decir, se vivió una mezcla entre las religiones prehispánica y católica, lo que dio paso a fesividades únicas, como el comienzo de la celebración del “Día de los Fieles Difuntos”, en el que se veneraban restos de santos europeos y asiáticos recibidos en el Puerto de Veracruz, que fueron transportados a diferentes destinos.
Se realizaban ceremonias acompañadas por arcos de flores, oraciones, procesiones y bendiciones, se ofrecían reliquias de pan de azúcar –antecesores de nuestras calaveras– y el hoy denominado “pan de muerto”, en el altar de muertos, es un elemento fundamental en esta celebración.
Se tiene la creencia de que el espíritu de los difuntos regresan del mundo de los muertos, para convivir con la familia ese día y así consolarlos y confortarlos por la pérdida por lo que el altar, se coloca en una habitación, sobre una mesa o repisa cuyos niveles representan los estratos de la existencia.

Los más comunes son los altares de dos niveles, que representan el cielo y la tierra.
Elementos representativos del altar
Imagen del difunto
La cruz
Copal e incienso
Arco en la cúspide del altar que simboliza la entrada al mundo de los muertos
Papel picado
Velas, veladoras y cirios
Agua
Flores
Calaveras
Comida
Pan
Bebidas alcohólicas
Objetos personales





