Quechula

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Poderío comercial zoque y del proceso de evangelización española

Santiago de Quechula, cual testigo silencioso de los cambios en la vida del hombre moderno, se encuentra bajo las aguas del río Grijalva, restos, que en temporada de estiaje, emergen del embalse de la presa Hidroeléctrica Nezahualcóyotl o también llamada “presa de malpaso”, en la región Mezcalapa de Chiapas.

Son restos de lo que fue uno de los edificios más importantes de la evangelización por parte de los conquistadores españoles, de los descendientes del pueblo zoque de Quechula, poblado que formaba parte del municipio de Tecpatán, al norte poniente de la capital Tuxtla Gutiérrez.

Y es que, desde el año 1966, por la construcción de la antes mencionada presa hidroeléctrica Nezahualcóyotl, quedaron bajo el agua varias comunidades zoques que se encontraban al nivel de elevación de las aguas del río Grijalva, algunas de ellas, como Quechula, tenían construcciones monumentales muy importantes culturalmente.

Para algunos historiadores, el templo de Quechula, data del siglo XVI D. C. Y es una de las construcciones que combina estilos arquitectónicos como el tipo Mudéjar, un estilo artístico que se desarrolla en los reinos cristianos de la península ibérica, que incorpora influencias, elementos o materiales, de estilo hispano-musulmán, una práctica introducida a Latinoamérica por los Frailes Andaluces.

Una de las características que sobresalen en la arquitectura del templo de Santiago Quechula, es la ventana doble del coro así como un campanario de una sola pared, con una altura de 16 metros, en este lugar se veneraba y albergaba las imágenes del señor de Santiago, santo de la salud, así como de otros 7 más.


Juan Ramón Álvarez Vázquez, Antropólogo Historiador, de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, manifiesta resultados que han arrojado estudios a esta zona que formó parte de la cultura zoque, originaria presuntamente, de otras importantes culturas como la Olmeca y de gran influencia de la cultura maya, debido a su amplio espectro de presencia que abarcó las costas de Chiapas y parte de Oaxaca, así como lo que hoy son los estados de Tabasco y el sur de Veracruz, en épocas prehispánicas.

El antropólogo comenta, que previo a la inundación por el embalse de la presa de Malpaso, se realizó un rescate histórico del lugar, dónde muchas de las piezas originales que formaban parte del templo de Quechula, fueron colocadas en lo que es hoy en día la nueva estructura del templo de Santiago, del poblado denominado “Nueva Quechula”, ubicada tierras arriba de lo que fue el pueblo originario.

Continuó diciendo, que existen datos que afirman que esta región, previo a la llegada de los españoles, los zoques de Quechula, tenían gran control del comercio de importantes productos de uso no solamente local, sino también hacia otras ciudades prehispánicas como las de los mexicas, con importantes productos como la grana cochinilla, utilizada para el teñido de los textiles, la semilla de cacao, de amplio valor comercial, así como algunos otros productos de consumo ordinario tales como frutas y animales.

De igual manera acertó, que con la invasión náhuatl, se obligó a rendir tributo a los imperios dominantes de esos tiempos, lo cual afectó el gobierno zoque y poco a poco fue perdiendo ese poderío que mantuvo en su origen, ocupando esta región comercial de lo que hoy es el estado de Chiapas.

Existen registros de que esta ciudad de Quechula, posterior a la llegada de los españoles y su dominio católico, presentaron graves afectaciones a la salud de los pobladores, con epidemias que afectaron la salud de los zoques e incluso la de los dirigentes del clero de ese entonces, lo cuál también había reducido la fortaleza comercial de este pueblo extinto.

El templo de Santiago, es de los primeros centros de evangelización del sur de México, de acuerdo con los registros de la iglesia católica, con cerca de 500 años de historia que se encuentra sumergida en el Grijalva.

Para poder observar en su totalidad y quedar descubierta esta edificación, se tiene que esperar un descenso de las aguas a un aproximado de 25 mts. Que sólo puede ocurrir en temporadas de estiaje muy severas, en estos tiempos, los lancheros del lugar, ofrecen viajes guiados, recomendando acudir en los meses de marzo a julio, aunque se puede visitar casi todo el año.

Esta es una experiencia inolvidable, que conlleva al contacto con el sincretismo natural de la edificación de este tipo de recintos, en el que el choque de las culturas y la imposición de creencias religiosas, han moldeado al ser actual, quienes algunos, pese a guardar sus usos y costumbres, reflejan singular adaptación a la cultura europea impuesta.

Este es el majestuoso templo hundido de Santiago Quechula, un testigo del tiempo bajo el agua, cuya importancia radica, en ser edificado en uno de los principales asentamientos zoques en la depresión central, junto a Copainalá, Mezcalapa y Tecapatán.

 

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