Primer Plano Magazine / Noé Juan Farrera Garzón. – El reciente hallazgo y análisis de estelas en la antigua ciudad maya de Naachtun ha permitido a los especialistas precisar una de las fechas más importantes de la historia mesoamericana: la toma de Tikal por las fuerzas vinculadas al imperio de Teotihuacán, ocurrida el 16 de enero del año 378 d.C. Este descubrimiento representa un avance significativo para comprender la compleja relación entre las grandes civilizaciones del México antiguo y el mundo maya.

Las investigaciones realizadas en este antiguo asentamiento, ubicado en la región selvática del Petén guatemalteco, revelan que Naachtun desempeñó un papel estratégico durante la expansión teotihuacana hacia el área maya. Gracias a la interpretación de diversas estelas encontradas entre templos y plazas ceremoniales, los arqueólogos lograron reconstruir parte de la campaña militar que culminó con la caída de Tikal, una de las ciudades más influyentes del periodo Clásico.

La estela número 24, descubierta en 2016, ha sido fundamental para establecer esta cronología. En la piedra se narra cómo las tropas de Naachtun acompañaron a los guerreros procedentes de Teotihuacán durante la ofensiva militar, registrando que la toma de Tikal ocurrió el día 11 de Eb del calendario maya, equivalente al 16 de enero del año 378. Este tipo de hallazgos permite comprender no solo los conflictos bélicos de la época, sino también las alianzas políticas y económicas que transformaron el mapa de Mesoamérica.

Otra pieza clave es la estela 23, que señala que las fuerzas aliadas se concentraron previamente en Naachtun y que habían conquistado la ciudad de El Perú apenas ocho días antes de avanzar sobre Tikal. Estos datos ayudan a reconstruir con mayor precisión las rutas militares y las estrategias utilizadas por los antiguos pueblos mesoamericanos.
Los registros también muestran que la alianza entre Naachtun y Teotihuacán no fue un hecho aislado. Desde el año 363, la ciudad estuvo gobernada por la dinastía Suutz, o “murciélago”, una línea de gobernantes que fortaleció su poder mediante el respaldo militar y político del altiplano central mexicano. Gracias a esta relación, Naachtun amplió su influencia sobre importantes ciudades mayas, incluyendo Calakmul, convirtiéndose en un actor clave dentro de la región.
Aunque Teotihuacán se encontraba a más de mil kilómetros de distancia, Naachtun funcionó como un centro estratégico para mantener el control político y militar en la península de Yucatán. Sin embargo, la caída del poder teotihuacano también debilitó a sus aliados mayas, y finalmente la ciudad fue conquistada por Calakmul en el año 645.
Este descubrimiento arqueológico reafirma la importancia del patrimonio prehispánico y demuestra que aún existen numerosos capítulos de la historia maya por descifrar. Las estelas, templos y vestigios que continúan emergiendo entre la selva permiten mantener vivo el legado cultural de las antiguas civilizaciones mesoamericanas, además de fortalecer el interés turístico y académico por las rutas arqueológicas del sureste de México y Centroamérica.
Nuestro pasado prehispánico permanece más vivo que nunca, recordándonos la grandeza histórica y cultural que distingue a esta región del continente.
Este hecho histórico, está sustentado por investigaciones arqueológicas y epigráficas serias. Sin embargo, hay que hacer una precisión importante: no todos los especialistas utilizan literalmente el término “conquista” como si se tratara de una invasión militar moderna. Algunos académicos hablan de una “entrada” o intervención político-militar de Teotihuacán en Tikal. Aun así, la fecha del evento y la fuerte influencia teotihuacana están ampliamente aceptadas por la comunidad científica.
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Fuente de información y fotografías: Publicación de Maravillas del México Antiguo y América
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