El sol y la luna se introdujeron sobre las aguas, dando nacimiento a un niño que se representa en la flor de “Niluyarilu”, su mano, es esa forma de la flor, que muchos van por ella para adornar el nacimiento, de quién califican como niño florero.

Es el padre sol quién dará calor por siempre al niño, mientras que la madre luna, será quién se encargue de cuidar a su hijo, ambos, se sumergen en la imagen de las aguas y es el niño, que se queda sólo, pero que termina por convertirse en una planta.

Esta leyenda, se convierte en realidad en la actualidad, al traducirlo hacia el catolicismo, son ahora los floreros que van por la flor de Nuri Rosa y Niluyarilu, para adornar el nacimiento del niño Dios y al creado originalmente por ellos, como niño florero; la tradición dura todo el año, pues cada 25 de cada mes, se hacen rezos para el festejo, aunque el recorrido es explícitamente, del 14 al 21 de diciembre, mientras que el 22 se vela, el 23 se hace el nacimiento y el 7 de enero se levanta.

Historiador/Carlos R. Coutiño Camacho

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