A lo largo de los millones de años que tiene de existencia nuestro planeta, ha sufrido innumerables cambios que han dejado vestigios de cada uno de estos periodos; las capas tectónicas de la Tierra, son un libro que nos cuenta la historia y desarrollo del mundo, desde sus orígenes hasta el momento presente, escribiendo nosotros como humanidad, la parte que nos corresponde.

El estado de Chiapas, es una inagotable fuente del conocimiento científico en la rama paleontológica, desde que emergió del océano primigenio, hace ya más de 20 millones de años, al obsequiarnos pequeñas cápsulas del tiempo, que guardan en su interior, muestras de lo que existió en aquellos tiempos.

Se trata, de una resina fosilizada, que proviene de una especie antigua de lo que hoy conocemos como árbol de guapinol o Hymenea Courbaril, como se le conoce en el medio científico.  Es, el ámbar, con sus importantes inclusiones de insectos, anfibios o vegetación.

Para la ciencia, el ámbar de Chiapas es único, gracias a las inclusiones que aportan información de suma importancia para el estudio paleontológico y biológico, de la evolución de algunas especies de seres vivos.

Su origen etimológico, proviene del árabe عنبر, ámbar o “lo que flota en el mar”, ya que esta resina flota sobre el agua del mar, en sí, tiene amplia flotabilidad en agua de sal, lo que es también una de las pruebas de la autenticidad de las piezas.

Pese a que se encuentra en minas bajo tierra, no se trata de un mineral, sino de una resina fosilizada, pero no siempre se ha encontrado a tan grande profundidad como en la actualidad en las minas de Simojovel de Allende, en el norte de Chiapas, ya que, de acuerdo con información histórica que yace en las bases científicas de algunas instituciones especializadas en la materia, el ámbar de Chiapas, se podía encontrar en yacimientos a ras de tierra por lo que fue fácilmente reconocida por las civilizaciones antiguas como las culturas maya y mexica, ya que era empleada como pago de tributo, para la fabricación de piezas de ornamento y joyería, que aportaban distinción en las clases.

El uso del ámbar también es requerido, para armonizar y equilibrar la energía espiritual y mental, de los practicantes de las terapias alternativas como la gemoterapia, donde cobra gran relevancia, al convertirse en una creencia relatada por la historia oral y algunos códices prehispánicos que dan cuenta que era usado para el equilibrio de la energía de mujeres y hombres, así como para tratamientos medicinales relacionados con resfriados, gracias al aporte de calor que prodigaba, según se creía, al hervir las piezas.

Cabe destacar, que este efecto de cristalización y fosilización que sufrió la resina del árbol de guapinol en el área comprendida hoy por el norte del estado de Chiapas, no es única en México, debido a que se tiene conocimiento que en estados del norte de la república, Baja California y Coahuila específicamente, existen yacimientos de ámbar que provienen de otra especie de árbol, que vivieron en esa región, inclusive, con variantes en su antigüedad y composición, pero que debido a la naturaleza de su origen, no cuenta con las propiedades necesarias para ser empleada en joyería o artículos artesanales con abundancia, como el del ámbar de Chiapas.

Esta entidad del sureste mexicano, cuenta con dos denominaciones de origen, una de ellas es el café, la otra, es el mango de la especie ataulfo, lo que ha orillado a algunas autoridades estatales, a buscar la denominación de origen también para este producto originario de Chiapas, de amplia aceptación mundial, que es empleado en joyería y artesanías, el ámbar.

La denominación de origen, de acuerdo a una de las precursoras en la gestión de este distintivo, María de Lourdes Ruíz Pastrana, Directora General de la Casa de las Artesanías de Chiapas, podrá otorgar a los artesanos del ámbar, un reconocimiento mayor a sus trabajos, lo que se traduce también a una mayor plusvalía en la venta de sus piezas, por lo que es importante contar con registros internacionales de este tipo, tal y como sucede con el mezcal de Oaxaca y el tequila de Jalisco.

Esta importancia ancestral otorgada a las piezas de ámbar, ha permitido contar con la creación de espacios lúdicos dedicados al aporte en el conocimiento del ámbar, tal es el caso del Museo del Ámbar de Chiapas y el Museo del Ámbar “Lilia Mijangos”, ambos, ubicados en el pueblo mágico de San Cristóbal de las Casas.

Estos dos espacios de exhibición, cuentan con maravillosas piezas en sus colecciones científicas ( calificadas así gracias a las inclusiones de seres en su momento vivos), de amplio aporte científico que éstas tienen, lo que ha permitido también, la presencia de importantes universidades de nuestro país, dedicadas al estudio de estas piezas, que son calificadas como “un fósil dentro de otro fósil”, como lo dio a conocer el destacado maestro y científico, de amplio reconocimiento y trayectoria, Francisco Riquelme.

En la actualidad, diversos programas otorgan la importancia que tiene el ámbar para nuestro estado, a través de concursos de talla internacional, en el trabajo artístico de piezas de ámbar, organizada por la Casa de las Artesanías de Chiapas, dónde inclusive, participan niños que cuentan con la destreza y la inquietud en la manifestación artística labrada en sus esculturas.

De igual forma el ámbar, tiene reconocimiento a nivel internacional, gracias a que varios países del mundo, cuentan también con yacimientos de resinas fosilizadas, que, aunque no tienen las características similares a las de Chiapas, sí, son utilizadas como piezas ornamentales de amplio valor con gamas de colores limitadas.

La historia que se oculta detrás de las piezas de ámbar que pueden apreciarse a través de joyería o de piezas de exposición, es un tanto desalentadora, debido a las condiciones que han podido ser calificadas como infrahumanas, en las que los mineros del ámbar trabajan día a día, empleando técnicas artesanales o ancestrales, que han puesto en riesgo hasta sus propias vidas, sin que hasta el día de hoy, se cuente con programas o proyectos que beneficien y mejoren las condiciones de trabajo en la extracción de esta resina, primordialmente en la zona comprendida por el municipio de Simojovel.

La magia que envuelve al ámbar, está sustentada por sus diferentes significados, que van desde un objeto de uso ornamental o artesanal desde épocas ancestrales, hasta los grandes aportes que dan a la ciencia, gracias a las inclusiones con las que ellos cuentan, que de acuerdo con estudios realizados por parte de autoridades estatales en el estudio del ámbar y sus yacimientos, aunque existen varias betas con importantes cantidades de esta resina fosilizada, es un elemento finito, es decir, podría terminarse, tal y como ocurre con el petróleo, por lo que debe ser tratado con medida, respeto y control, pues podría estarse tratando de un producto que bien podría ser patrimonio de la nación, gracias a su importancia en el aporte científico y conocimiento amplio de nuestra historia, como lo afirman algunos expertos.

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