La simbología que rodea al ámbar, comienza desde el entendimiento de su esencia o su composición química, pues contrario a lo que mucha gente cree, el ámbar, aunque proviene de la tierra y es muy sólido, no es un mineral, se trata de una resina fosilizada, que provino de secreciones de árboles ancestros del “guapinol”, (Hymenaea mexicana e Hymenaea allendis, ambas especies extintas), exudados que se cristalizaron hace más de 20 millones de años, hablamos entonces, de que se trata de una resina fosilizada.

El árbol de guapinol (Hymenea Courbaril), contiene grandes cantidades de resina o ámbar vegetal, en su corteza y en la cáscara de su fruto, una resina bastante clara y aromática, características muy particulares en comparación de otras especies vegetales que también lo producen.

El ámbar del guapinol es una resina transparente y espesa que al ser expuesta al medio ambiente se endurece como si se tratara de un cristal.

Debido a la súbita presencia de esta resina en el suelo o a su alrededor, es común poder encontrar a pequeños insectos o incluso minúsculos reptiles y anfibios, atrapados al interior, lo que nos puede dar una idea en el presente, de lo que pudo haber sucedido en el remoto pasado y dar conocimiento, del desarrollo evolutivo de algunas especies vivas, existentes desde hace millones de años, gracias al ámbar cristalizado, que se encuentra en la actualidad en minas de la zona norte y bosques de Chiapas.

Entonces el ámbar no es un mineral pues su composición química es de origen vegetal, aunque sí, preserva algunas características aparentes a la cristalización mineral.

En conlusión, el ámbar de Chiapas, en particular, proviene de la resina de esta especie de árbol, debido a que en el área concerniente a lo que hoy conforma el estado de Chiapas y a los municipios donde hoy en día se encuentran yacimientos, fueron en su momento, territorios donde el árbol de Hymenea mexicana o allendis, de los manglares estuarinos del Mioceno Temprano, como se le conoce científicamente al árbol ancestral del guapinol, este predominó ampliamente y al elevarse los terrenos por la dinámica de placas, por epigenética dio origen al Guapinol, endémico de los bosques subtropicales de América.

¡Entonces el ámbar es una resina fosilizada, no un mineral!

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