El sincretismo de los festejos en honor al Santísimo Sacramento del Altar en el municipio de Suchiapa, en el centro del estado de Chiapas, es un fascinante ejemplo de la fusión entre las tradiciones prehispánicas y la religión católica.

El Corpus Christi se celebra el jueves posterior al octavo domingo, justo después de la Pascua de Resurrección, exactamente 60 días después del Domingo de Resurrección. No existe una fecha exacta pues ésta puede variar cada año, dependiendo del calendario litúrgico que sigue la Iglesia católica, mismo que también está basado en el ciclo lunar.

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Estas festividades anuales destacan por la participación de personajes emblemáticos como el Colmenero, el Tigre, el Gigante, el Calalá, los Chamulas, las Reinitas, el Rey y sus Malinches, quienes desempeñan un papel importante en la celebración y en la preservación de la rica herencia cultural de la región.

El origen de estas festividades se remonta al período posterior la fundación de este poblado, perteneciente a los indios chiapa y a la evangelización llevada a cabo por los españoles en el territorio de Chiapas, sin que se tenga un dato exacto que de certeza del origen de ello.

Durante este proceso de colonización, se produjo un encuentro entre la religión católica traída por los misioneros y las creencias y prácticas de los pueblos indígenas. En este encuentro cultural, se produjo una fusión de elementos religiosos, simbólicos y festivos, dando como resultado un sincretismo único.

En este contexto religioso, el municipio de Suchiapa ha sido un importante escenario para la celebración del Santísimo Sacramento del Altar, una festividad que ha perdurado a lo largo de varios siglos. Cada año, durante el mes de junio, los habitantes de Suchiapa se reúnen para rendir homenaje a este sacramento e involucrarse en una serie de rituales y representaciones llenas de color y significado.

Esta actividad tiene sus raíces en la celebración católica del Cuerpo y la Sangre de Cristo, en la que se conmemora la presencia real de Jesús en la Eucaristía. Esta festividad se originó en el siglo XIII en Europa y fue difundiéndose a lo largo del continente americano con la llegada de los colonizadores españoles.

En Suchiapa, el calendario festivo alusivo a esta celebración, inició con las publicaciones de los nombramientos oficiales de las personas que representarán a los personajes de esta fiesta religiosa y ortodoxa. Cabe mencionar que en este tenor, existen dos grupos de organización de las mismas, uno, lo tiene el pueblo y los responsables tradicionales,  el otro, la iglesia.

Respecto a lo antes descrito, los días 12 y 23 de abril, se realizaron las publicaciones respectivamente. Nombrando a los responsables propietarios y secundarios de los personajes principales.

Posterior a ello, en el mes de junio, el día 4 de este 2023, celebrando el día del “padre eterno”, se dio inicio con la vestidura tradicional de los personajes, así como los ensayos finales de la música y de la danza, terminando el día lunes 12, con el cierre de la fiesta religiosa.

¿Pero cómo un pueblo ancestral tiene apego a este tipo de actividades religiosas propias de la fe católica?

De acuerdo con la tesis de Yolanda Palacios Gama, titulada “El santísimo como encanto, vivencias religiosas dentro de un ritual en Suchiapa, Chiapas”, existe un relato que se guarda en la memoria de algunos de los habitantes de este pueblo, avalado bajo el testimonio de la iglesia, en el cual se lee lo siguiente:

“Cierto día un indio en busca de colmenas monteses por los bosques cercanos, cansado de buscar, se detuvo cerca de un gran árbol con el objeto de tomar algún alimento que llevaba en su morral. Sacó pues de éste su jícara, su masa de maíz i su pumpo o calabazo de agua i se puso a batir su posol o nambimba.

A beber la iba, cuándo nos toque una abeja montés, i luego otra, i otras, se posaban al borde de su jícara con el fin de tomar agua. Interesado el indio en hallar la colmena de dónde procedía en aquellas abejas, cuando se levantaron las siguió, viendo entonces que la colmena estaba precisamente en lo alto del gran árbol cercano. Vino a notar entonces, también, que varios animales (el tigre, el puma, el tepezcuintle, el guaqueque, el conejo, el venado, el gavilán, la paloma) permanecían cerca del árbol viendo hacia la colmena sin cuidarse de otra cosa. Eso le hizo advertir que la colmena se había formado alrededor de cierto cuerpo pequeño circular i blanco parecido a una hostia i que el enjambre revoloteaba como formándole aureola.

Atemorizado el colmenero, o sorprendido, por aquel extraño espectáculo, huyó, volviendo violentamente al pueblo i yendo a contar al cura lo que había visto. Recordó este, entonces, ciertos percances que a él le había acaecido en días anteriores; a la hora de la misa se le había caído del altar una hostia; buscóla, pero no hallándola, prosiguió sus oficios, creyendo haberse equivocado. Por esto interesóse en el relato del indio i organizó con algunos fieles una expedición al lugar, en donde halló el cuadro que le había sido descrito. Decidieron cortar el árbol para bajar la colmena, i una nueva maravilla los asombró: ¡el árbol sangraba a los cortes de los machetes! Cortado, al fin, se vio que el cuerpo circular i blanco era, en efecto, una hostia. ¡las abejas la habían recogido del pie del altar i le habían formado otro, en el bosque, con su miel i su cera!

Antes tal evidencia milagrosa, el trozo del árbol que contenía la colmena fue conducido en todo sesión solemne al templo de Suchiapa i sacada la hostia, fue esta expuesta en su custodia en el altar. EL TINCO es el tubo de madera en que la colmena se alojaba” (Becerra, 1986:352-353) http://ciesas.repositorioinstitucional.mx/jspui/handle/1015/567

Es decir, que este relato, guarda en la memoria local, una historia rodeada de tintes mitológicos y legendarios, como lo asegura la autora.

Entre los personajes más destacados en estas festividades se encuentra el Gigante, una figura imponente que personifica el bien y representa la victoria del cristianismo sobre las antiguas creencias. El Gigante, con su vestimenta exuberante, sin máscara, pero ornamentada con la cabeza del Dios Quetzalcoatl (la serpiente emplumada), , se convierte en uno de los protagonistas central de las procesiones y las danzas que recorren las calles del municipio, junto a las reinitas, el rey, los malinches y obviamente el santísimo sacramento.

El Calalá y el Tigre también desempeñan un papel destacado en las festividades. Estos personajes, representados por hombres vestidos con coloridos trajes, estructuras con base de madera y forrada con pieles, los tigres con máscaras y vistosos trajes amarillos, simbolizan para muchos la dualidad entre el bien y el mal, la luz y la oscuridad. A través de sus danzas y movimientos, el Calalá y el Tigre, expresan el constante enfrentamiento entre estas fuerzas opuestas, recordando a la comunidad la importancia de mantener la fe y luchar por el bien.

“Las Reinitas” son otro componente esencial de estas festividades. Estas jóvenes, vestidas con trajes tradicionales y portando lo que semejan alas de abeja, simbolizan a las abejitas de la leyenda local, las guías que hicieron encontrar al Santísimo Sacramento en el bosque. Hay quienes afirman, que la historia da cuenta que las abejas fueron enviadas por Dios para proteger el Santísimo Sacramento del Altar de cualquier daño o profanación. “Las Reinitas”, a través de sus representaciones y bailes, mantienen viva esta leyenda y son parte importante en la transmisión de las tradiciones y la identidad cultural del municipio.

Los Chamulas, por su parte, son un grupo de danzantes que realizan coreografías en honor al Santísimo Sacramento del Altar. Con sus movimientos enérgicos, los Chamulas transmiten alegría y devoción, envolviendo a los espectadores en un ambiente festivo y espiritual.

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El sincretismo presente en los festejos en honor al Santísimo Sacramento del Altar en Suchiapa es un testimonio vivo de la fusión entre la religión católica y las tradiciones ancestrales de la región.

Las festividades del Corpus Christi en Suchiapa, tienen su origen en la evangelización llevada a cabo por los españoles, pero a lo largo del tiempo se han fusionado con las tradiciones y la cultura local, creando un sincretismo único. Estas celebraciones representan un testimonio vivo de la rica herencia cultural y espiritual de la región, donde se mezclan elementos religiosos, simbólicos y festivos para rendir homenaje al Santísimo Sacramento del Altar.

Es importante destacar que existe un celo por parte de algunos historiadores y miembros de la comunidad de Suchiapa en lo que respecta a la divulgación sobre los orígenes de sus festividades, su legado y las manifestaciones que dan sustento a esta historia hasta cierto punto mítica. Esta actitud, responde probablemente al deseo de preservar y proteger la autenticidad de las tradiciones y la identidad cultural del pueblo.

Dentro de esta misma comunidad de historiadores, se han llevado a cabo investigaciones exhaustivas para rastrear los orígenes y las influencias que dieron forma a las festividades del Corpus Christi en Suchiapa. Se han realizado estudios en archivos históricos, se han recopilado testimonios de generaciones pasadas y se ha consultado la tradición oral para reconstruir la historia de estas celebraciones.

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Es un hecho que, debido a la falta de documentación precisa y a la naturaleza evolutiva de las tradiciones a lo largo del tiempo, puede resultar desafiante determinar el origen exacto de las festividades y separar los elementos autóctonos de las influencias católicas. Esto ha llevado a que existan diferentes interpretaciones e hipótesis en torno a su historia.

En este contexto, algunos historiadores y miembros de la comunidad de Suchiapa valoran el aspecto mítico de su historia festiva. Reconocen que, más allá de la búsqueda de una verdad histórica estricta, estas festividades tienen un legado arraigado en la memoria colectiva y en la tradición oral. Estas manifestaciones míticas forman parte integral de la identidad cultural de Suchiapa y se transmiten de generación en generación, enriqueciendo el patrimonio cultural del pueblo.

Este celo refleja el profundo amor y respeto que la comunidad de Suchiapa tiene por su historia, su cultura y sus tradiciones. Mantener vivo el legado festivo, sin importar su origen exacto, es un testimonio del arraigo de las raíces culturales y espirituales de este pueblo, y un esfuerzo por transmitir ese legado a las generaciones futuras.

Dos personajes de suma importancia durante la celebración del Corpus Christi en Suchiapa, son el Colmenero y el tigre nambusheli.

El Colmenero anuncia con el toque de un silbato tradicional y muy antiguo, el comienzo de las actividades rituales, siendo acompañado de un tigre solamente, quienes llegan a la cofradía por la noche. La importancia del Colmenero también se ve reflejada durante la ejecución de las piezas musicales debido a que tienen que tocar el silbato en cada cambio de misterio.

En el caso del tigre de nambusheli, es uno de los personajes más destacados y místicos de la fiesta, pues recorre guiado por el silbato que toca el Colmenero, un recorrido que va de la iglesia de San Esteban a la cruz del perdón.

Otro de los papeles fundamentales durante la fiesta es la música, ya que transmiten tradiciones, enlazan celebraciones y rituales, fortaleciendo la identidad cultural, al promover el diálogo intercultural con sus manifestaciones artísticas que van más allá del entretenimiento, convirtiéndose en toda una forma de preservar y promover la riqueza cultural y espiritual de los pueblos originarios.

Para los músicos tradicionales, en específico los representados por el señor José Champo, esta actividad es fundamental para preservar la cultura de su pueblo, que ha sido transmitido a través de generaciones pasadas como la de su padre, quién ocupó una responsabilidad importante en la celebración de las fiestas de Corpus en Suchiapa.

Asegura que pese al conocimiento que tiene en cuanto a la composición de las piezas musicales tradicionales de la fiesta, sabe que con el paso del tiempo, ha sufrido modificaciones que han hecho que se presenten algunos cambios involuntarios o la reducción de los tiempos de ejecución en los misterios o sones, ante la falta de interés pleno por parte del mismo pueblo, en aprender fielmente los temas musicales tradicionales.

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La participación de los músicos tradicionales responsables o titulares, también tienen que ser publicados, pues se trata de una responsabilidad que cae sobre los hombros de aquellos que respetan y dan amplio valor a sus tradiciones.

En definitiva, estas festividades son un legado de la historia y una muestra de la riqueza cultural y espiritual de Chiapas. A través de la participación de personajes mencionados como el Gigante, el Calalá, el Tigre, las Reinitas y los Chamulas, las festividades continúan transmitiendo un mensaje de fe, unión y respeto hacia las tradiciones que han perdurado a lo largo de siglos de tradición.

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