El Pacífico chiapaneco es, por definición, un espectáculo de la naturaleza. Sin embargo, las imágenes compartidas recientemente por la Secretaría de Protección Civil tras la jornada de limpieza del sábado 14 de marzo nos han dado una bofetada de realidad. Lo que debería ser arena dorada y espuma blanca, resultó ser un cementerio de plásticos y desechos.
Es justo y necesario aplaudir la labor de Protección Civil y de las autoridades que se ensuciaron las manos para rescatar nuestro litoral. Su esfuerzo es loable, pero también deja al descubierto una verdad incómoda: estamos limpiando lo que no debería estar ahí en primer lugar. A pocos días de que inicie la Semana Santa, el estado de nuestras playas es una señal de alerta roja sobre nuestra falta de educación cívica.
Legisladores: Menos «Selfies», Más Leyes
Aquí es donde la mirada se vuelve hacia el Congreso Local. Resulta frustrante ver las redes sociales de nuestros 40 diputados inundadas de fotos de sus desayunos, sonrisas ensayadas y «buenos días» vacíos, mientras el patrimonio natural de Chiapas se ahoga en basura.
¿Dónde están las leyes que protejan de verdad nuestro litoral? No necesitamos más propaganda; urge un marco legal robusto que:
• Responsabilice y sancione con severidad a quienes utilicen las playas como vertederos.
• Proteja y conserve los ecosistemas marinos con presupuestos reales, no solo con buenas intenciones.
• Eduque a la ciudadanía, pero que también castigue la reincidencia de manera ejemplar.
Si esos 40 legisladores, junto con su ejército de secretarios, choferes y fotógrafos, hubieran cambiado el «flash» por el rastrillo este sábado, el mensaje sería distinto. Pero la naturaleza no se defiende con filtros de Instagram, sino con decretos y voluntad política.
El Pacífico no necesita sus «likes» ni sus bendiciones matutinas en Facebook; necesita su firma en leyes que sirvan. Si no son capaces de legislar para salvar el suelo que pisan, prepárense para ser recordados no por sus discursos, sino por la montaña de plástico que dejaron crecer bajo su vigilancia. ¡Diputados, o legislan por la vida o sigan desayunando mientras el paraíso se convierte en un muladar irremediable!





