Talpa de Allende, en el estado de Jalisco, incorporado al programa de “Pueblos Mágicos” desde el año 2015, es un hermoso lugar que se asienta entre enormes montañas, donde podrás encontrar y recorrer empedradas calles con casonas multicolor y techos de teja.
Al caer la noche, se escuchan a los grillos silvestres, que parecieran brindar un concierto de armonías de la naturaleza. De igual manera, la luz de los faroles iluminan los pinos y bugambilias de sus jardines.

La fe está presente en sus habitantes católicos, pues profesan a la virgen del Rosario de Talpa, la que salvaguarda las perfumadas calles a olor al tradicional chilte de Talpa.
Historia
Su nombre Talpa, proviene de la palabra náhuatl que significa “sobre la tierra”, misma que fue capital del territorio de Tlallipan. En 1599 los conquistadores forman Santiago de Talpa. En 1885 recibe la categoría de “villa”, añadiéndole el “de Allende”, en distinción al General Ignacio Allende. Llamándose desde entonces “Villa de Talpa de Allende”, ubicado a 1,380 m de altitud como media.
Tradiciones
La cocina local ofrece la típica birria tradicional; hay chilaquiles, gorditas, pozole, tamales, y tostadas; los postres tienen a la guayaba en múltiples presentaciones, también otras frutas, como capulín, durazno, nance, y piña.
En la dulcería la campeona es la guayaba en todas sus formas, rollo y cuero por ejemplo; aunque también podrás disfrutar de otras frutas, como durazno, nance, piña y capulín.
Las compras de artesanías y recuerdos se basan en productos en chilte como: canastas, cántaros, cazuelas y comales, jarros, jarrones, muebles, y ollas; también hay cinturones, huaraches, y monturas.
Algo fundamental, es hablar del “Chilte de Talpa”, un dulce y artesanía a la vez, que se elabora con la sabia del chicozapote (Cnidoscolus elasticus),
Con el que se elaboran diversas figuras como flores, corazones, “lozita”, sombreros, y hasta vírgenes o catedrales.






