El parachico se ha convertido en todo un emblema de Chiapas, siendo catalogado patrimonio inmaterial de la humanidad por la UNESCO, gracias a la belleza que existe en el atuendo, el misterio que lo envuelve, al igual que el fervor que mueve a estas grandes masas.
Pese a existir diferentes versiones del origen de este personaje, uno de los más comunes y coloquiales, gira en torno a la leyenda que relata y toma como personaje principal a María de Angulo, una mujer acaudalada proveniente del vecino país de Guatemala, quien arribó a Chiapa de Corzo a mediados del siglo XVIII, tras perseguir la búsqueda de la cura para su hijo que padecía una enfermedad que la imposibilitaba caminar.

Mientras tanto, los indígenas locales danzaban para el chico, tratando de amortiguar la tristeza que el niño y su madre padecían.
La leyenda segura, que fue en este pueblo donde encontró a un médico tradicional (curandero), que dió la cura para la enfermedad que le aquejaba al menor, motivo por el que esta mujer, en agradecimiento, decidió hacer una fiesta en honor al santo patrono del pueblo, regalando comida y bebida a todos a través de sus sirvientes o chuntá y con mayor alegría, danzaban ahora, nuevamente para el chico.
El personaje es ataviado por vistosas piezas repletas de color, como lo son los listones que acompañan a la camisa de manga larga y pantalón de vestir, junto a la chalina que se porta a las dos piernas, amarrada en la cintura, el sarape, la montera que se porta sobre la cabeza y la pieza más importante, la máscara hecha de madera de cedro, que puede ser lisa o barbada, pintada a mano, con rasgos representativos a la raza europea (españoles).

Existen versiones que aseguran que esta actividad tiene un carácter prehispánico, que se realizaba previa al ciclo agrícola, y que fue influenciada al paso de los años con evangelización.
El espectáculo que brinda el poder observar a miles de personas unidas por la fe, portando estos pesados trajes pese a las altas temperaturas del ambiente, es inusual y emblemático.
Probablemente para muchos será una actividad fuera de serie pero para los oriundos de Chiapa de Corzo y personas que se han sumado a esta actividad de amplio sincretismo, es una oportunidad que se da una vez al año, para poder agradecer el haber superado las adversidades de todo un año de espera para volver a ejecutar los zapateados al ritmo del carrizo y el tambor.
El personaje emblema de toda esta fiesta es “el patrón” de los parachicos, quién además de todo el atuendo antes descrito, se caracteriza por llevar adornos (flores rojas) sobre la montera, su tradicional guitarra y una máscara dentada, pintada con grandes cejas y que fue tallada hace varios siglos, que ha pasado de generación en generación entre quienes han ocupado el lugar de “el patrón”.





