Nuestra inmensa casa
Poema de Artemio Gallegos
Recostada en el tiempo,
la ciudad dormitaba,
esta ciudad de Tuxtla que es nuestra inmensa casa,
hasta que un hijo suyo,
nacido de su entraña,
realizador de sueños,
se puso a hacer las cosas sin inventar palabras
y la ciudad dormida,
la siempre bien amada,
se despertó al conjuro de su voz de campana.
Luego él le dijo,
aguarda,
haré contigo todo lo que soñé en mi infancia,
te construiré palacios,
con una enorme plaza
y fuentes en que a diario puedas lavar tu cara.
Ampliaré tus arterias,
donde rueden los días de tu existencia diáfana
y tendrás más jardines
y mil luces de un sueño
y un gran templo de nácar.
Y pasaron 3 años en que ya no fue sueño la palabra empeñada,
desde entonces ya es otra esta ciudad sin mácula,
esta ciudad despierta,
este Tuxtla de todos,
que es nuestra inmensa casa.






