En las primeras décadas del siglo pasado vivió en Tuxtla Gutiérrez un personaje del que se dijo era el periodista más sensacional del mundo, quien como “El Caballero de la Triste Figura” cabalgó por las calles de la ciudad en busca de la noticia y escribirla de puño y letra en su periódico La nueva estrella de Oriente, conocida después como La estrellita.
Romualdo Moguel Orantes, mejor conocido como “Don Ruma” o Rumita”, nació el 16 de agosto de 1881, en la finca Morelia en Cintalapa (hoy de Figueroa), y perteneciente al entonces Departamento de Tuxtla, Chiapas. Fue hijo de Salvador Moguel y Judith Orantes. Romualdo vivió su infancia y adolescencia en Cintalapa. A los 20 años de edad se va a la Ciudad de México donde funda el periódico Diario de un Tuxtleco(1911). De regreso a Chiapas, estableció en Tuxtla el negocio “Fábrica y Colmenar Santa Julia” anunciándose en el periódico Chiapas Nuevo de 23 de marzo de 1919: Fábrica y colmenar Santa Julia, Avenida Anza 21, Romualdo Moguel, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Se venden y compran costales, usados, alfombritas, colmenas e ixtle.
Era de piel blanca, esbelto, alto, ojos claros. Los que lo conocieron, lo describen serio, callado, formal y caballeroso.

De aspecto distinguido y modales elegantes. Vestía impecable con trajes de color claro, al principio de casimir, después dril, camisa, chaleco, saco y corbata; usaba sombrero de fieltro combinándolo con calzado y bastón que portaba gallardamente. En época de lluvia cambiaba bastón por paraguas. Vivió con su hermana Elodia en la Calle del Estado cerca del río “Sabinal”, hoy Calle Central. La vivienda hacía las veces de casa habitación y oficina-taller de su periódico.
La periodista Marcelina Galindo Arce, lo describe muy delgado, cara pequeña y cuello alargado: Sus ojos profundos revelan una gran nobleza de alma. La frente es espaciosa. La nariz tiene el corte griego. La boca de labios delgados, exterioriza firmeza y energía. A pesar de lo avanzado de su edad, desafía la inclemencia del mal tiempo, y con tormenta o sin ella, distribuye diariamente La Estrellita. Lo dibujó como un periodista comprometido con sus lectores, independiente, íntegro, lúcido, coherente, sin asomo alguno de locura.
Participó en la vida política de Chiapas. En 1921 contendió por la presidencia municipal de Tuxtla Gutiérrez, perdió la contienda y se creyó despojado de un triunfo y en venganza, empieza a escribir en contra de los políticos corruptos.
En su periódico se autodenominó “El Héroe”, “El Príncipe del Dolor”, “El Ignoto” y “El Pensador”. Escribió discursos a manera de poemas para su partido y aunque muchos lo catalogaban loco e ignorante, en su periódico se advierte que usaba palabras que no son del común de la gente de aquel tiempo y de este.
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La nueva estrella de Oriente o La Luminosa Estreya ha sido tal vez, el único periódico manuscrito que se ha publicado. Sólo en cinco ocasiones fue impreso, cantidad insignificante para las más de diez mil veces que debió aparecer su periódico entre 1923 a 1956.
La estrellita era un diario independiente, donde él sólo, reporteaba, entrevistaba, redactaba, editaba, distribuía, era director, corrector y autolector. Su itinerario era el mismo: cruzaba una y otra arteria, tocando puertas y ventanas de casas y oficinas públicas hasta lograr que le abrieran y es cuando entregaba su periódico o lo arrojaba dentro en forma de cucurucho.
Su economía impidió pagar la impresión en una imprenta y la distribución la hacía él mismo. Era la edición matutina de La Estrellita. Cuando se enteraba de alguna noticia que valía la pena publicar, de inmediato iba a su “oficina” y escribía por la tarde un número extra, el vespertino. Otros más, aseguran que a fines de los cuarenta del siglo pasado eran tres las ediciones diarias. En el trayecto platicaba con cuánta persona podía.
Ese entusiasmo le valió la admiración de mucha gente, principalmente de algunos de sus lectores, quienes sabedores de sus penurias le proveyeron material para escribir, entre ellos, Marcelina Galindo Arce y el profesor Agripino Gutiérrez, quienes apoyaron para la compra de papel, como lo describe don Ruma en el ejemplar número 9036 de fecha 10 de diciembre de 1949.
Su periódico lo hacía en una hoja tamaño carta utilizando diferentes tipos de material: papel cebolla, china, arroz o estraza, aunque su favorito era el primero. Los compraba por pliego y recortaba para obtener varias hojas, así como papel carbón azul y obtener varias copias utilizando lápiz tinta. Cuando su periódico fue impreso el costo era de cinco centavos, luego circularía de manera gratuita. En sus últimos años seguía sin costo, pero con el valor agregado que lo leía a sus lectores.
Narra la periodista qué en su humilde habitación débilmente alumbrada por tenues y amarillentos resplandores de una bombilla gastada, “Don Ruma” invertía horas de su jornada en la confección de su periódico, relatando el proceso.
Según algunos estudiosos de los pocos periódicos existentes, la grafología de don Ruma resulta ilegible y difícil de leer, comentarios con los que no concuerdo, toda vez que de los ejemplares existentes en el Archivo Histórico de la Unicach, en el Archivo General del Estado y algunas particulares los he podido descifrar, es más también el cliché del ejemplar número 1787 de la estrella de oriente de fecha 12 de julio de 1936 que agrega a su libro “Tuxtla de mis recuerdos” en la página 148, el maestro Gustavo Montiel.
Falleció en Tuxtla Gutiérrez el 15 de julio de 1956, víctima de una úlcera cancerosa, de la cual había sido intervenido en el Hospital General de esta ciudad.
…COMO NACE “LA ESTRELLITA” Apenas alborea el día, don Romualdo Moguel ya se encuentra en la calle. Recorre uno tras otro los expendios de periódicos, y adquiere aquellos que le parecen más interesantes. Después, si se encuentra en la ciudad algún personaje digno de un artículo o reportaje, el anciano le visita como redactor de su propio periódico, llevando a cabo entrevistas que luego reproduce en “La Estrellita”.- Ya en posesión de material informativo, “Don Ruma” regresa a la modesta vivienda. Se encierra y se dispone a redactar y confeccionar su publicación. Los materiales necesarios para esta tarea son muy sencillos. Un lápiz duro, papel barato y papel carbón. Se sienta cerca de la destartalada mesa, llena de papeles y periódicos, y después de leer la prensa recién comprada, escribe la primera página _primera y única_, de su diario. Muchas veces, el extenso número de noticias de que dispone, o el ánimo en que se encuentra para comentar los acontecimientos más destacados, motiva la publicación de un número “especial”, es decir, de dos hojas, cuya preparación roba al anciano largas horas.- El tema favorito de don Romualdo es la honradez. Pero también insiste en la necesidad de ser justos, desear la paz y amar al prójimo como a nosotros mismos. En las páginas de “La Estrellita” clama porque los funcionarios públicos sirvan con probidad al pueblo, sin pensar en el afán de enriquecerse.- Una vez terminada la redacción del periódico, don Romualdo los enrolla cuidadosamente. Los guarda en sus bolsas, y con una agilidad impropia de sus años inicia la tarea de distribuirlo entre todos sus “suscriptores” y amigos. Finalmente, cuando la labor diaria ha sido terminada, el periodista más singular del orbe, con los pocos centavos de que dispone diariamente para su yantar, recorre los mercados comprando fruta, su único alimento. Se acuesta muy temprano y se levanta al amanecer. Por sus dificultades económicas, ha sustituido el casimir por el dril, aunque a pesar de ello, sigue ostentando arrogante figura.”
Como un síntoma de rebeldía, algunos textos aparecen con faltas de ortografía donde utiliza la uve “v” en lugar de la “b”, la “i” latina en lugar de la “y” griega o “ye”, la “s” en lugar de la “z”, la “c” en lugar de “qu” o viceversa; abreviaturas de general Gnral, presidente Prdte, gobernador Govdor, partidos Ptdos y O’ oriente, así como escribía “dél” en lugar de “de él”, lo cual estaba repleto de evidente sarcasmo, más no de desconocimiento de la gramática y la ortografía, ya que se advierte que don Ruma sabía cambiar perfectamente dichas letras a su antojo, pues en muchas ocasiones escribía correctamente esas palabras, además de advertirse que escribía quijotescamente con el español antiguo.
Criticó al gobierno y a políticos de la época a quienes censuraba con dureza. Escribió de los generales Bravo (Izquierdo); Tiburcio Fernández Ruiz y Alberto Pineda, a quienes calificó de liberales y reaccionarios. Habló de Esciquio Aguilar ó Resiquio Aguilera, Julio Farías, a quienes refería como funcionarios editorialistas (periodistas); del Lic. Valentín Rincón Coutiño como Candidato a Diputado y del Diputado R. Vidal Rojas; de Arturo Ramos, Manuel G. León, Santiago Serrano, José Casahonda Castillo, Alejandro Navas Gardela, refiriéndose a ellos como opositores del Villanuevismo y quienes en su tiempo escribieron artículos en periódicos locales.





