Una a una, son entrelazadas las fibras de la palma de jipijapa, en las manos expertas de mujeres y hombres, que por siglos, han transmitido de generación en generación, el conocimiento ancestral en el manejo de este tipo de material, con el que logran confeccionar accesorios artesanales únicos en su tipo.

Abanicos, pequeños muñecos, relicarios, bolsas, accesorios para el cabello, pero sobre todo, los tradicionales sombreros de jipijapa, son los que han dado renombre a nivel internacional, al recién nombrado municipio de Bécal, un poblado que se ubica a escasas dos horas del centro de San Francisco de Campeche, que anteriormente pertenecía al municipio de Calkiní.
La carludovica palmata, es el nombre científico que recibe la planta, pero es conocida más comúnmente como palma de jipijapa, de la que se aprovecha el “cogollo” o la palma recién brotada del interior del tallo, que aún no ha abierto, que es secada y procesada para su uso artesanal, pero, la magia de este trabajo, radica en que, de no ser manipulada al interior de una cueva, que otorga un ambiente peculiar con alta humedad, no permite la flexibilidad suficiente para su uso.
De acuerdo con las versiones históricas, el sombrero de jipijapa tiene sus orígenes en Ecuador, lugar del que fue traída esta cultura artesanal, en tiempos de la colonia española, la que se ha modernizado con diversos modelos para dama y caballero, además de sus procesos de fabricación, algunos ya semi industrializados, debido a la amplia demanda.
En la actualidad Bécal, es galardonado como la cuna del sombrero de jipijapa en México, mismos que son elaborados al interior de cuevas naturales y algunas, hechas por la mano del hombre, con la intención de poder obtener la humedad y temperatura suficiente, condiciones que permiten la flexibilidad de la palma para su manejo, que se tranforma en modelos espectaculares.

Según lo manifiestan las artesanas, esta actividad les permite contribuir a la economía familiar, pese a que las actividades del hogar les restan el tiempo, que podrían emplear en la elaboración de más artículos, asegurando al mismo tiempo, que no es solamente una actividad propia de las mujeres, sino también, existen grandes hombres, maestros artesanos, que han realizado piezas de alta calidad, reconocidas a nivel mundial.
Aunque parece algo sencillo, el trabajo de estas artesanías comienza desde la selección de la materia prima óptima para este uso, al que llaman cogollo de palma de jippijapa, que obtiene su nombre por el pueblo de origen de esta actividad ecuatoriana.
La calidad de los sombreros de jipijapa, ligeros, resistentes al agua y que cubren perfectamente al sol, son una más de las múltiples manifestaciones culturales que tiene el Estado de Campeche, una identidad, que te espera con los brazos abiertos y qué te hará vivir la experiencia Primer Plano Magazine.






