La Selva Lacandona, guarda en su intimidad, secretos que cuentan historias de nuestros ancestros, secretos muy bien guardados, algunos, que se mantienen vivos en la mente de los descendientes directos, de una de las más importantes civilizaciones de Centro y Sudamérica, los antiguos Mayas.

La selva, una enorme y a la vez frágil extensión de tierra virgen, pese a su gran tamaño y enorme biodiversidad, necesita que la cuiden; es ahí, donde aparecen estos personajes únicos en México, hombres y mujeres que se han asentado en la selva, tras cientos de años de persecución por la conquista, ellos son los lacandones, proclamados “guardianes de la selva”.


En el sureste mexicano, se ofrecen una serie de atractivos turísticos naturales, que brindan la oportunidad a los paseantes, de estar en total contacto con ésta, conociendo el interior del hábitat de miles de especies de seres vivos, entre mamíferos, reptiles, insectos, aves y plantas, brindando un espectáculo fuera de serie.

Uno de estos espacios, con excelentes anfitriones, es el de los prestadores de servicios denominados “Campamento Lacandones”, un complejo ecoturístico que se encuentra en completa armonía con la naturaleza, ubicado en la comunidad de Lacanjá Chansayab, en la zona selva perteneciente al municipio de Ocosingo, en Chiapas.

A un costado del “Río Lacanjá”, en el corazón de la Selva Lacandona, como parte de la reserva de la Biósfera Montes Azules, yacen una serie de construcciones de madera, en gran parte con arquitectura endémica, pero brindando total comodidad a sus huéspedes, con baños comunes y privados, agua caliente, entre otros servicios.
Puedes desde realizar camping, hasta rentar solamente un espacio para poder colocar una hamaca, esta variedad, es la que permite contar con diferentes precios o diversas tarifas, al alcance de cualquiera, para que el precio no sea la excusa, de no poder conocer a esta belleza natural.


La etnia Lacandona, es un grupo indígena proveniente de los mayas, que habitan la selva del mismo nombre, justo entre la frontera con Guatemala, conformada en su mayoría, por descendientes directos de quienes fueran una de las más importantes civilizaciones del México precolombino.

Esta identidad originaria, es la que les otorga una serie de conocimientos únicos que están ligados al cuidado y la preservación del medio ambiente, en un entorno equilibrado de consumo, producción y reproducción de la vida en la selva, manteniendo también, buena parte de los conocimientos de medicina herbolaria, principal método de control de enfermedades ancestral.

Desde hace medio siglo, la comunidad Lacandona que habita en Lacanjá Chansayab, ha diversificado su forma de sobrevivir, combinando sistemas de producción agropecuaria, de la mano con la oferta turística, esta última actividad, que poco a poco se va haciendo más grande y con una oferta más diversa.

Por ejemplo, en el “Campamento Lacandones”, puedes encontrar una limitada pero deliciosa gama de alimentos, producidos en mayoría, con insumos de su entorno, ofrecida en el restaurante “Unajiooch”, en el mismo complejo, con precios que oscilan entre los 80 y 150 pesos por platillo, respectivamente.


La aventura recién comienza, pues no te puedes perder de contratar a un guía local, que te ofrece un interesante recorrido interpretativo por la selva, pudiendo disfrutar de una extensa biodiversidad, a cada paso que das.

Los recorridos, tienen diferentes destinos, por ejemplo, a la llamada “Ciudad Perdida”, que tras la caminata por poco más de dos horas y media, al interior de la selva, por puentes de madera que atrviesan arroyos de aguas cristalinas, y el avistamiento de árboles de más de 20 metros de altura, logras avistar montículos de lo que fue la ciudad maya de Lacanjá.
Parte de estos vestigios, de las antiguas civilizaciones, yacen de pié casi intactos, pero en su gran mayoría, han sido invadidos por la naturaleza.

En lo que aún está en pie, logras observar pequeñas muestras de lo que fue el decorado de las fachadas de estas edificaciones, con tonos rojos y blancos, tallados en piedra, que tras la erosion por el agua y el viento, así como la constante humedad del entorno, apenas dejan entre ver, borrosas imágenes que contaban, tal vez, el por qué de la existencia de este lugar.

Si tienes suerte, tal vez, sólo tal vez, puedas encontrarte a los ahora dueños de estos espacios históricos…
A tu regreso, envuelto en un calor sofocante, tras una larga caminata, llegas por fin, a un punto de relajación y frescura, las “Cascadas de las Golondrinas”.
Son una serie de cascadas de aguas color jade, que a lo largo de miles de años, han calcificando hojas, ramas y de más restos vegetales arrastrados por la corriente, formando bellas caídas de agua, que brindan un escenario maravilloso; es un lugar, en el que te puedes dar un chapuzón, o mejor aún irte al extremo, aventándote desde lo alto del mirador.

Ya caída la noche, disfrutar de una fogata es relajador, escuchando los relatos históricos de los anfitriones, quienes sorprenden con sus palabras en una variante de la lengua maya, que persiste gracias a la existencia en nuestros días, de esta etnia.
Otro de estos bellos atractivos turísticos, es la caminata hacia la cascada “Corcho Negro” y el “Cenote”, dos bellos atractivos acuáticos que no te puedes perder, pero no sin antes, caer en manos de una de las familias que operan una de las entradas del lugar, quienes te ofrecerán artesanías y una tradicional bebida de “Palo Santo”, buena para los riñones.
Durante tu recorrido, a la mitad de varios senderos, es muy común encontrarse a un ser sagrado ancestral, pues para los antiguos mayas, este árbol era mágico, pues estaban convencidos que era el árbol que sostenia el universo, “La Ceiba”.

La vida en la selva, maravilla a propios y a extraños, los lacandones lo saben, por eso, uno de los recorridos más gratificantes que ofrecen, es el del cenote, ubicado en medio del llamado recorrido corto, que oferta el campamento lacandones.
Es un lugar excepcional, que a simple vista maravilla, pero que al estar en contacto con este bello espacio natural, la energía que proviene del interior es indescriptible y te invade tan sólo con observarlo.

En el mundo del turismo, los gustos son individuales pero a la vez colectivos, por lo que a quienes gustan del trabajo en equipo y el deporte de aventura, el rafting, es una opción que no pueden dejar pasar, y esta actividad, la ofrece “Aventuras Chankin”.
La oferta turística de Chiapas, es tan amplia que no te alcanzará un día, ni una semana, ni un año, para poder disfrutarla toda, igual de diversa, es la cultura que emana del centro de sus pueblos originarios, la comunidad Lacandona es un claro ejemplo, debido a que no solamente ofrece al visitante espacios naturales únicos en su tipo, sino también, nos da la oportunidad de convivir, conocer y palpar, la serie de símbolos que se ejecutan en actividades de alto nivel religioso, como el temazcal.

Este es el “Campamento Lacandones”, ubicado en plena Selva Lacandona, en la población de Lacanjá Chansayab, a 5 km de las Ruinas Mayas de Bonampak, sus habitaciones son de un estilo rústico, paredes y suelo de madera, ventilador y terraza, baños compartidos y privados con ducha.

Espacio natural en le que puedes realizar actividades como senderismo por la “Selva Lacandona” y las Cascadas, Rafting en el río Lacanjá, entre otras, y que se encuentra a 30 km de Frontera Corozal (entre México y Guatemala), a 35 km de la Ciudad Maya de Yaxchilán, a poco más de 2 horas en coche, del Parque Nacional de Palenque y a 3 horas y media, del Aeropuerto Internacional de Villahermosa, por la carretera 307 Palenque–La Trinitaria, hasta la entrada a la Zona Arqueológica de Bonampak alrededor de 132 km. Para posteriormente continuar por la carretera hacia la comunidad, donde se encuentra el campamento, para vivir la experiencia, Primer Plano Magazine.

Para ingresar a la zona lacandona de Lacanjá Chansayab, debes pagar 30 pesos, lo que te permite entrar y salir, por 3 días.

Las fotografías a personajes lacandones sin su permiso, está prohibida.

Se recomienda llevar:
• Bloqueador solar
• Repelente de insectos
• Ropa Cómoda

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