La historia marca, que Tlaquepaque comenzó siendo habitado por totonacas que creaban utensilios y objetos de arte desde antes de la conquista. Tlaquepaque en nuestros días forma parte de la metrópolis de Guadalajara, y es un destino para todos aquellos en busca de arte mexicano; y de pasar una tarde de fiesta estilo Jalisco, pues aquí encontrarás dónde comer, beber y escuchar música de mariachi o tríos.

Hoy por hoy Tlaquepaque continúa como polo manufacturero de artesanías de todo tipo: alfarería, barro, hilados, latón, madera, papel maché, piel y vidrio. Su alta calidad ha creado un aura de ser una galería de las mejores artesanías del país.


El nombre proviene del vocablo Tlalipac, significa: “Lugar sobre lomas de tierra barrial”. Esta zona fue el reino totonaco de Tonalá, y reinado por una mujer de nombre Cihualpilli Tzapotzinco. Para la llegada española en 1530 tomó el reino y se nombró San Pedro. En 2010 la población votó por recuperar el nombre completo de San Pedro Tlaquepaque, la parte del santo había sido vetada a principios del siglo XX. Esta es la cuna de la independencia de Jalisco.

La cocina local ofrece birria, carne en su jugo, una torta ahogada o todo tipo de antojitos: pregunta por las “cafiaspirinas”; todo esto para degustar con cerveza, tequila y música de mariachis.


En lo referente a postres la dulcería es muy variada, ya que encuentras productos típicos de todo el país.

Las compras ofrecen todo tipo de artesanía en cerámica, equipales, hilados, madera tallada, piel trabajada; tejidos, vidrio estirado, prensado o soplado, trabajos en metales o en papel maché; también productos para la charrería, y obligatorio algún tequila del estado.

En tu próximo plan de viajes debes contemplar conocer al pueblo mágico de Tlaquepaque, en la perla de occidente, para vivir la experiencia Primer Plano Magazine.

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