Entre las múltiples actividades culturales de índole religioso en Chiapas, que se celebran en la Región de la Meseta Comiteca Tojolabal, ubicada muy cerca de la frontera con su vecino país de Guatemala, resalta la romería dedicada a San Caralampio, uno de los iconos religiosos más importantes de la fe católica en Comitán de Domínguez.

La actividad consta de una romería, una peregrinación de centenares de personas, provenientes no solamente de este municipio, sino de diversas comunidades aledañas al mismo.

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La romería de San Caralampio o «tata lampo», como es conocido coloquialmente, tiene un amplio sincretismo religioso.

“San Caralampio llegó a Comitán por el año de 1850 con un soldado de nombre Otero; este soldado tenía una novena histórica del mártir Caralampio, en cuya portada venía la efigie del mártir hincado, un romano alfanje en mano dispuesto a decapitarlo y el Redentor en una nube en lo alto”. FUENTE:Comitán de las flores

Los relatos locales, afirman que la adoración a este personaje católico, proviene de tiempos posteriores a la conquista española del siglo XVI, cuya importancia radica en haber intercedido por la salud de los habitantes de un grupo indígena, que habitaba uno de los barrios más antiguos de Comitán de Domínguez.

Al presentarse una peste, fueron elevadas las oraciones a «tata lampo», teniendo la novedad de nadie, de los que realizaban esta acción de fe, resultara enfermo, lo cual fue tomado como un milagro.

Así como esta historia que gira en torno a este Santo, diversas historias milagrosas, son atribuidas a la imagen ubicada en el barrio de la pila de ese municipio tojolabal, en el templo del mismo nombre.

La romería comienza en el lugar conocido como “El Chumis”, nombre que recibe una especie de árbol local, ubicado en el punto, donde diversos grupos de personas, se organizan para llevar consigo un gran número de ramos de flores de la especie conocida como platina, una pequeña flor blanca y minúscula, para ser llevadas como ofrendas.

Alrededor de las 11 de la mañana, el contingente comienza a avanzar con dirección al barrio de “la pila”, al tiempo de que los tamboreros comienzan a interpretar una serie de ritmos, acompañados de el sonido de la flauta de carrizo.

El recorrido, que tiene una duración aproximada de 2 horas, culmina con el ingreso de velas y flores en el templo dedicado a San Caralampio, donde por varias horas, repican las campanas en honor a los  peregrinos.

Dentro de las características que llaman la atención en esta actividad de turismo religioso, se encuentra el muy peculiar carnaval, que luego de 30 minutos de espacio entre la salida de la romería y esta actividad “pagana”, cientos de familias se organizan para participar portando llamativos disfraces que van desde personajes antiguos del pueblo y su cultura, hasta elaborados vestuarios de figuras míticas o ficticias.

Llama la atención, que pese a ser dedicada la actividad de carnaval en memoria de “tata lampo”, estos contingentes únicamente pasan frente al templo, sin ingresar a él, como muestra de respeto al catolicismo y a su origen pagano o ajeno al catolicismo.

Miles de personas salen a las puertas de sus casas y a las principales calles del centro de Comitán de Domínguez, para poder disfrutar, tanto de la romería, como del carnaval, lo que para muchos es una muestra de orgullo y respeto, a su cultura tradicional, como afirma Jorge Domínguez Torija, un comiteco de «hueso colorado».

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Primer Plano Magazine lleva hasta ti, la actividad dedicada a San Caralampio, su simbolismo y amplio sincretismo.

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