El espectacular espacio natural labrado por la mano de la naturaleza, denominado “Arco del Tiempo”, es una de las maravillas naturales mejor guardadas del Estado de Chiapas, que, gracias a su complejidad para arribar hasta él, se ha convertido en una de las rutas con mayor interés del turismo nacional e internacional, con actividad cien por ciento de aventura.

“El Arco del Tiempo se encuentra ubicado en el municipio de Cintalapa de Figueroa”

Llegar al punto de salida conocido como “General Cárdenas”, que es muy sencillo, primero tienes que dirigirte al municipio de Cintalapa de Figueroa, a 50 minutos de la capital de Chiapas, posteriormente, conducirte por la carretera a Sayula y a la altura del crucero a Francisco I. Madero, frente a la caseta de control de vigilancia, tomar a la derecha hasta llegar al ejido General Cárdenas, no sin antes pasar por algunas rancherías.

Para vivir una aventura segura en este destino, la visita la debes realizar en compañía de guías experimentados y acreditados, como los de la comunidad “General Cárdenas”, previa reservación, quienes controlan la entrada y son guardianes del Arco del Tiempo y se han capacitado para poder ofrecer este servicio, a los que puedes contactar en el número (+52) 9681431540, con precios verdaderamente sorprendentes, en comparación con lo ofrecido por algunas agencias, no olvides mencionar que lo viste en Primer Plano Magazine.


“Está enclavado en el cañón del río La Venta”

En el campamento del ejido, puedes disfrutar de excelentes platillos típicos en su restaurant o descansar en sus cómodas cabañas ya sea previo o posterior a tu visita.

La travesía comienza, caminando desde la comunidad General Cárdenas, a través de una vegetación mediana, por caminos sinuosos, extremadamente verticales en algunos puntos, pedregosos en otros, pero llenos de aventura.

“La Venta es un cañón que con 80 km de largo de barranca y paredes de hasta 400 metros de altura”.

Los guías, a través de la caminata te orientan sobre algunas situaciones de seguridad que se deben tener en cuenta y presentes durante toda la caminata, como el estar atento de dónde pones tu mano, ya que la vegetación ofrece una diversidad muy amplia y de entre ésta, se encuentran espinosos troncos de pequeñas palmeras.

El esfuerzo es extremo, pero las maravillosas vistas que se regalan a cada paso son el pago perfecto.

Son ya 5 kilómetros aproximadamente de caminata en la selva, que forma parte de la Reserva de la Biósfera “El Ocote”, y llegamos al punto de descanso en el que los animales que apoyan en la carga pesada de los utensilios a emplear en el hecho del Río, también dejan sus redes.

“Es indispensable hidratarte antes y durante el recorrido, pues el esfuerzo es extremo”

A partir de aquí, el camino se pone aún más difícil, y pese a visitar este lugar en temporada en la que las lluvias han cesado, no deja de ser de un alto grado de dificultad, muchas personas comienzan a visitar al arco del tiempo en los meses de diciembre a marzo, pero es más probable que en estas fechas se presenten lluvias intermitentes y te encuentres un camino aún más extremo y peligroso.

Por fin escuchamos al guía decir que ya estamos muy cerca, y no mentía; una vez que llegas a la base del Arco del Tiempo, la majestuosidad de este coloso se impone, y pareciera como abrir los brazos, para darte la bienvenida luego del esfuerzo realizado.

Los guías, comienzan a preparar las herramientas para dar inicio al descenso, y también, es necesario cambiarte de calzado pues muy seguramente caerás sobre el agua al realizar el rapel para llegar al destino final, el lecho del río.

La vista es inmemorial, haciendo valer la pena cada esfuerzo que se realizó durante toda la caminata, pero esto apenas es el comienzo de todas las maravillas del lugar.

La operadora turística de la comunidad, nos recibió con bebidas frías, las casas de campaña ya preparadas y una deliciosa carne asada para recuperar fuerzas.

Luego de descansar por unos minutos y haber recobrado fuerzas con la ingesta de alimentos, nos aventuramos a una serie de fotografías al interior del arco, cuya altura aproximada a los 180 metros, sencillamente es majestuosa al ser admirada desde el interior, con sus tímidas filtraciones solares.

Luego de un tiempo, a descansar, para que, a la mañana siguiente, comencemos y ampliemos más nuestra aventura, no sin antes disfrutar de las pláticas alrededor de la fogata.

La mañana se hizo presente con los primeros rayos del sol, y nuestros anfitriones nos dan los buenos días con una buena taza de café, en lo que el desayuno está listo.

Previa revisión de equipo de seguridad, nos dispusimos a realizar el recorrido a bordo de un flotador, en el extremo oriente del Arco, río arriba, para poder llevar hasta ustedes las bellezas secretas que se ubican al interior del coloso y poder conocer también, a su otra entrada.

El espectáculo fue sencillamente extraordinario.

El sonido de las miles de aves que habitan en su interior, y el goteo constante de las filtraciones del techo de este túnel natural, transportan a un espacio diferente, pareciera llevarnos al pasado, al tiempo en el que no existía más que paz y quietud.

A nuestro regreso al campamento, todo estaba listo para comenzar el ascenso y regreso a nuestro punto de origen, montaña arriba.

A través de una maniobra de ascenso, uno a uno, los visitantes comenzamos a subir por la pared vertical en la que el día anterior, habíamos disfrutado de una bienvenida muy especial.

Debido al gran esfuerzo que se realiza para poder ascender, la fatiga y el vértigo se convierten en tus peores enemigos en estas circunstancias, uno de nuestros compañeros de viaje, argumentó sentir casi morir al experimentar un ataque de pánico, pero no pasó a más de un lapso de ansiedad.

“Existen puestos de venta de rehidratantes en medio de la selva, un verdadero oasis”.

El regreso es aún más pesado, pues la caminata se puede extender hasta un par de horas más, de acuerdo a la condición física de cada persona, pues las verticalidades en algunas partes, dificultan la caminata de ascenso, pero al cabo de varias horas, lo hicimos y llegamos llevándonos en la memoria, la experiencia única de visitar, al arco del tiempo.

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