Restaurante «Las Pichanchas“

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En el vibrante corazón de Chiapas, México, se encuentra un rincón culinario que trasciende el tiempo y lleva a los comensales a un viaje a través de la autenticidad de la gastronomía chiapaneca, el restaurante «Las Pichanchas», con su lema «Siéntase Chiapaneco», es mucho más que un lugar para degustar platos tradicionales; es un tributo a la cultura, la historia y la excelencia culinaria de la región.

El alma detrás de este establecimiento es Mario Enrique Esquinca, oriundo de Tuxtla Gutiérrez, cuya pasión por la comida y la autenticidad lo llevó a forjar el sueño que es hoy «Las Pichanchas». Con una formación en la Ciudad de México y una experiencia en la industria restaurantera, donMario, decidió regresar a su tierra natal para honrar sus raíces, a través de los sabores y aromas que hacen único a Chiapas.

Ubicado en la emblemática Avenida Central Oriente número 837, en el corazón de la capital chiapaneca, «Las Pichanchas» no solo celebra la comida, sino también a la historia.

El nombre del restaurante, que puede parecer coloquial a los chiapanecos, rinde homenaje a la «pichancha», un recipiente de barro con perforaciones en su base, utilizado tanto para lavar nixtamal como para colgar plantas en las viviendas tradicionales. Esta elección de nombre es un guiño a las raíces y la cotidianidad del pueblo chiapaneco, pues “quién no tiene una pichancha en su casa”, relató don Mario.

Mario Esquinca, proviene de una familia netamente tuxtleca, criado en aquellas calles empedradas del centro de Tuxtla Gutiérrez de los años 40, con casonas de amplios corredores repletos de plantas colgadas en las vigas de los tejados, lo que le permitió hacer una réplica del histórico ambiente vivido en estos espacios tradicionales y que ha quedado como un recuerdo añejo que apenas respira en la memoria de los capitalinos.

La excelencia es una constante en «Las Pichanchas». A lo largo de sus 47 años de existencia, el lugar ha sido testigo de remodelaciones que buscan brindar una experiencia cada vez más cómoda y placentera a sus visitantes. Sin embargo, lo que verdaderamente trasciende es su menú centrado en el maíz, el alma de la cocina chiapaneca.

Desde sopa de chipilín hasta pepita con tasajo, desde botanas de camarón o carne tártara hasta platos emblemáticos como pollo de pollera, cochito y chanfaina, el menú es un verdadero festín de sabores auténticos.

En los principios de este restaurante, la unión familiar que representaba a la generación de antaño, siempre estuvo presente en Las Pichanchas, ellos aportaron un grano de arena para lograr edificar el icónico lugar que hoy ofrece sabor, cultura y tradición. Don Mario, recordó a su señora madre, quien era la encargada de platillos tan importantes como el tradicional “cochito”.

Una visita a «Las Pichanchas» no estaría completa sin deleitarse con «El Pumpo», una bebida refrescante que combina jugo de piña con un toque de alcohol, una delicia que refleja la creatividad culinaria de la región.

Pero este lugar no solo es sobre la comida; Mario Esquinca es un apasionado defensor de las tradiciones y busca promover la cultura chiapaneca a través de una amplia colección de imágenes y artículos que proporcionan un recorrido por la historia de los íconos de Chiapas, como vestuarios, la marimba, sin olvidar los bailes regionales y otros eventos que sumergen a los comensales en un viaje auténtico y perfectamente diseñado para vivir toda una experiencia.

La atmósfera de «Las Pichanchas» es un reflejo de su dedicación a la tradición, el restaurante está ambientado en el estilo de las antiguas casonas chiapanecas de ladrillo, decorado con detalles que representan diversas partes de la entidad donde el resultado, es un espacio acogedor que rebosa magia, color, sabor, música y folklor.

Este trabajo de preservación cultural y gastronómica, les ha permitido ser embajadores de la cocina chiapaneca, en países como Japón y Argentina, lugares hasta donde llevaron un pedacito de historia culinaria y una experiencia mágica en cada bocado.

La familia Esquinca ha heredado la pasión y la importancia de este negocio, y lo ha llevado más allá de las fronteras de Chiapas, preservando la esencia del lugar, su espíritu tradicional, como lo hace Ivonne Esquinca Yañez, una administradora apasionada e hija del visionario dueño de Las Pichanchas.

La destacada empresaria, encarna la nueva generación que ha tomado las riendas con firmeza, para asegurar la continuidad de este icónico restaurante chiapaneco; en un mundo donde las modernidades a menudo erosionan la autenticidad, pero Ivonne, se ha dedicado incansablemente a preservar la esencia misma de Las Pichanchas.

Su compromiso radica en ofrecer una experiencia culinaria que trascienda el mero acto de comer y que celebre las tradiciones gastronómicas arraigadas en la región, lográndolo, a través de una combinación de ingenio empresarial y respeto por la historia, Ivonne ha logrado no solo mantener, sino fortalecer la posición de liderazgo de Las Pichanchas.

Cada plato que sale de su cocina, es una manifestación de este compromiso inquebrantable con la calidad, garantizando que los sabores perduren en el paladar de los comensales y que la herencia gastronómica de Chiapas siga viva y vibrante.

Desde tamales envasados al alto vacío hasta bebidas típicas deshidratadas, «Las Pichanchas» ha encontrado formas innovadoras de compartir la auténtica esencia de Chiapas con todo México. Además, este proyecto de preservación cultural y gastronómica ha sido galardonado y reconocido a nivel mundial.

El restaurante, es un crisol de tradiciones, que vibran al son de las piezas musicales que son interpretadas por la marimba en vivo y sus bailes folklóricos, que, en conjunto, forman parte de la experiencia cotidiana, mientras que personajes emblemáticos como el Parachico y la chiapaneca de Chiapa de Corzo, danzan a través de los corazones de los visitantes. «Las Pichanchas» se erige como un faro de autenticidad en la era moderna, un recordatorio de la riqueza cultural y culinaria que Chiapas tiene para ofrecer.

En definitiva, «Las Pichanchas» es mucho más que un restaurante; es un portal a la esencia de Chiapas ubicado estratégicamente en puntos destacados de la entidad, como el centro de la capital y el mirador de Copoya, San Cristóbal de Las Casas y el Aeropuerto Ángel Albino Corzo, esta última sucursal que te da la despedida de esta tierra de magia, sabor y color.

Quienes han tenido el privilegio de saborear sus platos y sumergirse en su atmósfera única, saben que aquí, en este rincón culinario, se encuentra un pedacito de Chiapas en cada bocado y en cada nota de música, complementado por la excelencia en la atención de su personal de servicio.

En palabras de la propia región, si visitaste Chiapas y no experimentaste la magia de «Las Pichanchas», podría decirse que no has experimentado Chiapas en su totalidad y no has vivido la experiencia, Primer Plano Magazine.

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