La tradición católica de los tapetes de aserrín se erige como un vibrante legado cultural en el corazón de Tuxtla Chico, Chiapas, transformando sus calles durante la Feria de Santa María de Candelaria, en una efímera galería de arte colorido y efervescente.

Todo comenzó en 1994, cuando dos visionarias católicas, habitantes de Tuxtla Chico, decidieron embellecer sus hogares con sencillas alfombras de flores, desde entonces, la iniciativa ha florecido y ha unido a la comunidad en la elaboración de estas hermosas obras de arte efímeras, ahora con aserrín de colores.

El proceso de creación es una expresión de dedicación y creatividad, que se extiende por más de una semana, desde la adquisición de costales de aserrín y anilina de diversos colores, hasta la búsqueda y creación de diseños que se convierten en patrones de dibujo, cada detalle se cuida con esmero.

Los artistas locales crean moldes de triplay con figuras que van desde flores hasta representaciones de la Virgen de Candelaria, quetzales, ajolotes y más; el aserrín, obtenido de aserraderos locales, se mezcla con agua y anilina, para fijar el color y dar vida a estas temporales obras de arte.

El 24 de enero, marcó este 2024 el inicio de la feria, que culminó el 2 de febrero, con el majestuoso recorrido de la Virgen por las principales calles del pueblo.

Este desfile, considerado como uno de los principales realizados en la frontera sur de Chiapas, que abarca aproximadamente 2 kilómetros, inicia a las 8 de la noche y culmina alrededor de las 2 de la mañana, tiempo durante el cual, las calles resplandecen con las fascinantes alfombras de aserrín, decoradas algunas, con corozo y otros detalles que realzan su belleza.

Algunos vecinos, en un gesto de devoción, añaden a la ruta de la Virgen de la Candelaria la instalación de castillos o toritos con pirotecnia, añadiendo un toque de espectáculo a la celebración.

Aunque la tradición de los tapetes de aserrín se encuentra en diversas localidades de Chiapas, Tuxtla Chico se ha destacado como uno de los principales epicentros de esta expresión artística.

La fama de esta festividad ha cruzado fronteras, atrayendo visitantes de diferentes rincones del país y del mundo, quienes se maravillan ante la creatividad y la devoción que resplandece en cada colorido tapete de aserrín de Tuxtla Chico.

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