La palabra “Guelaguetza” proviene del zapoteco y significa “ofrenda” o “presente”, un término que envuelve no solo una festividad, sino también un principio fundamental de la vida comunitaria oaxaqueña, que es el espíritu de colaboración y reciprocidad. Este año, la Guelaguetza celebra su edición número 92, continuando una tradición que es símbolo de unidad, gratitud y colaboración.

Orígenes y Significado
La Guelaguetza es una de las celebraciones más emblemáticas y coloridas del estado de Oaxaca, con profundas raíces prehispánicas, que según expertos se remontan a la veneración de Centeotl, la diosa del maíz.
En las culturas prehispánicas de Oaxaca, esta festividad tenía un fuerte componente religioso y comunitario. Las diferentes comunidades zapotecas y mixtecas se reunían para ofrecer danzas, música y productos agrícolas en gratitud por las buenas cosechas y en solicitud de fertilidad para la tierra.

En algunas publicaciones, trasciende que los indígenas zapotecas, dedicaban bailes y plegarias a deidades como Cosijo, Pitao Cocobi y Centeocihuatl, relacionadas con la lluvia y el trabajo agrícola. El 16 de julio, día Ocelotl, era especialmente significativo, pues se realizaba una importante celebración en honor a la trinidad zapoteca.
Evolución y Sincretismo
Con la llegada de los colonizadores españoles en el siglo XVI, la Guelaguetza incorporó elementos cristianos, como la veneración de la Virgen del Carmen, y como es de esperarse, a lo largo de los siglos, la celebración ha evolucionado, fusionando elementos indígenas y europeos, hasta convertirse en la festividad multicultural contemporánea. Es un sincretismo, reflejo de la rica herencia cultural de Oaxaca, que se manifiesta en una combinación única de tradiciones y creencias.

Los Lunes del Cerro
Actualmente, la Guelaguetza se celebra en el cerro Tani-Iao-noyalaoní o Cerro del Fortín, conocido como “los lunes del cerro”, que este año fue durante los días 22 y 29 de julio, donde el Auditorio Guelaguetza, se vistió de música, alegría y una paleta de múltiples colores y formas.
En estos días, hombres y mujeres de las siete regiones de Oaxaca, muestran su historia y tradiciones a través de danzas y vestimenta indígena, en un evento lleno de color y alegría. Las presentaciones incluyen danzas emblemáticas como la Danza de la Pluma, la Flor de Piña y el Jarabe Mixteco, cada una narrando historias y costumbres de las comunidades que representan.
Más Allá de la Fiesta
La Guelaguetza no solo se limita a los lunes del cerro. Durante el mes de julio, Oaxaca se llena de actividades que celebran su patrimonio cultural. Entre estas actividades destacan las ferias del Telar de la Cintura, los Convites de Delegaciones, la Feria del Carrizo y la Palma, la Fiesta del Mezcal Oaxaca 2024, y la Feria del Queso y Quesillo. Cada evento es una muestra de la riqueza cultural y artesanal de la región, ofreciendo a locales y visitantes una experiencia única.

Espíritu de Comunidad
El término «Guelaguetza» simboliza más que una celebración; es un principio de vida que resalta la importancia de la ayuda mutua y el compartir con los demás. Estos valores son esenciales en la cultura oaxaqueña y se reflejan en cada aspecto de la festividad.
La Guelaguetza es un recordatorio de la herencia compartida y la importancia de mantener vivas las tradiciones que unen a las comunidades con su rica historia y vibrante celebración, las que continúan siendo un pilar fundamental de la identidad oaxaqueña. En resumidas cuentas, es un testimonio de la resiliencia y creatividad de sus pueblos, uniendo el pasado y el presente, en una danza continua de gratitud y esperanza.






