En el pintoresco municipio de Chiapa de Corzo, cada año se celebra una tradición cultural de gran valor: la danza del Burrioncillo. Este ritual, que había caído en el olvido, ha sido rescatado como un testimonio de la riqueza cultural y la conexión profunda con la naturaleza de los habitantes de esta región.

Nereo Nigenda Fernández, un destacado investigador originario de Chiapa de Corzo, señala que la concreción de esta danza se remonta al siglo pasado, gracias a los esfuerzos de Lisandro Coutiño. La danza del Burrioncillo no es solo una representación folclórica; lleva consigo un simbolismo que abarca la libertad, la lluvia, el movimiento y la dinámica entre la naturaleza y el entorno. Además, evoca la herencia de los guerreros Nahuarés y la práctica de la medicina herbolaria de los antepasados.

 

Una de las bellezas de esta tradición, según Nereo Nigenda, es su rescate a partir del compendio musical tradicional del maestro Conrado Coutiño, donde se encuentra la pieza musical que acompaña esta danza. Este esfuerzo de preservación cultural es un testimonio del compromiso de la comunidad con su patrimonio.

 

La danza del Burrioncillo inicia en el templo de San Jacinto y culmina en la pochota, ubicada cerca de la iglesia de El Señor del Calvario. A pesar de tener un antecedente de 100 años, esta danza había sido olvidada y dejada de practicar. Sin embargo, en los últimos años, ha resurgido gracias a los esfuerzos de promotores culturales y al proyecto de Mario Nandayapa.

El significado de esta danza está intrínsecamente ligado a la naturaleza y la sociedad, y se cree que anuncia la llegada de la temporada de lluvias. Aunque no se cuenta con un antecedente fiel, la reestructuración de la danza ha sido un proceso paulatino, llevado a cabo durante más de 10 años de práctica constante.

 

El Burrioncillo es acompañado por cuatro doncellas que representan los cuatro puntos cardinales, músicos y la representación de un curandero. Este simbolismo refuerza la conexión de la danza con las antiguas culturas prehispánicas mesoamericanas, como la Maya y la Mexica. En estas culturas, el colibrí, que tiene un lugar privilegiado, era considerado un mensajero por los mayas y relacionado con el dios de la guerra, Huitzilopochtli, por los mexicas.

La danza del Burrioncillo es más que un rescate cultural; es un reflejo vivo de la identidad y el espíritu de Chiapa de Corzo, una celebración de la vida, la naturaleza y la herencia ancestral.

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