El traje de la campechana es uno de los símbolos más emblemáticos de la identidad cultural del estado de Campeche. Este atuendo tradicional ha sido protagonista de la historia, trascendiendo desde las descripciones de las mujeres del pueblo en el siglo XIX hasta su consolidación como símbolo de orgullo en los festejos del 400 aniversario de la fundación de la ciudad en 1940.

En el mes de septiembre, la feria del cristo negro, señor de san Román, y en octubre la feria de san Francisco (y aniversario de la ciudad de San Francisco de Campeche) también mes de la campechanidad, este traje identitario sale a relucir con mayor frecuencia.

 

El primer testimonio detallado del traje de la campechana, fue registrado por el explorador francés Federico de Waldeck en 1833, quien describió a las mujeres campechanas como figuras de gran belleza, resaltando su pulcritud y elegancia. Según su relato, el atuendo no era de las damas de la alta sociedad, sino de las mujeres del pueblo, muchas de ellas sirvientas o niñeras que vivían en las casas de sus patrones.

La descripción de Waldeck, enfatiza la riqueza de las joyas que portaban estas mujeres, destacando el uso de peinetas, collares de oro con medallas de la Virgen de Guadalupe, sortijas de diamantes, y su característico peinado con largas trenzas.

 

Para 1940, con motivo de la celebración de los 400 años de la fundación de Campeche, se llevó a cabo un esfuerzo por rescatar el traje de la campechana, que había caído en desuso.

 

Este proceso involucró a la sociedad campechana en su conjunto; familias, empresas e instituciones, se dieron a la tarea de investigar y preservar los detalles originales de esta vestimenta. Se instituyó el concurso «Linda Campechana», cuya primera ganadora, Gloria Herrera Baqueiro, fue seleccionada entre un grupo de jóvenes que investigaron el diseño y los bordados característicos de las diferentes zonas de Campeche.

Así, las costumbres y el estilo del traje fueron recuperados, reflejando en sus detalles las particularidades de los barrios de la ciudad.

 

El traje de la campechana se distingue por una blusa de cuello cuadrado con bordados únicos en hilo blanco e hilaza negra. Los diseños variaban según el barrio, destacando motivos como la Rosa de concha o la Flor de cebolla. Las faldas eran de brocado, abiertas por detrás y confeccionadas en piezas.

 

Un elemento importante del atuendo eran las chancletas, hechas de charol y cuero, con puntas hacia arriba, y adaptadas con plataformas de cuero grueso para añadir altura a las mujeres más bajas.

Las joyas, en su mayoría heredadas o regaladas por las patronas, eran fundamentales en el atuendo. Los collares de oro, cadenas de escudos y rosarios de coral completaban el atuendo, junto con peinetas de coral adornadas con figuras de aves o flores de oro.

 

En 1940, se introdujo una innovación significativa al añadir bordados con el escudo de Campeche y otros elementos representativos, como castillos y anclas, en las blusas.

 

El traje de la campechana no solo es una prenda tradicional, sino un homenaje a la fortaleza, elegancia y orgullo de las mujeres campechanas a lo largo de los siglos. Su constante difusión a través de festividades y concursos, como el de «Linda Campechana», ha mantenido viva la esencia de una identidad que sigue representando a Campeche en cada bordado, joya y peineta.

 

“El traje de la campechana”

José Manuel Alcocer Bernés

Cronista de la ciudad

(Interpretación de un Extracto)

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