El sombrero de charro, icónico símbolo de la cultura mexicana, ha trascendido más allá de su función original como una pieza de protección ante el sol y la lluvia. Su evolución a través de los siglos lo ha convertido en un distintivo de estatus, elegancia y tradición, especialmente vinculado con las festividades de diversas regiones del país, como ocurre en San Fernando, Chiapas, durante la Danza de Las Candelarias.

Si bien San Francisco del Rincón, Guanajuato, es reconocida como la capital mundial del sombrero, y el origen del sombrero de charro se remonta a la vestimenta de los jinetes de la provincia de Salamanca en la época colonial, este sombrero ha encontrado su lugar en la charrería, tradición ecuestre emblemática de Jalisco.
En esta disciplina, el sombrero es mucho más que un accesorio: es un símbolo de orgullo, identidad y herencia cultural. No obstante, su influencia no se ha limitado al occidente de México, ya que ha dejado una profunda huella en regiones como Chiapas, particularmente en San Fernando.

En este municipio del centro de Chiapas, la fiesta de Las Candelarias es un evento de gran relevancia cultural y espiritual, que ha evolucionado a lo largo de más de un siglo. Esta celebración, profundamente arraigada en la herencia Zoque de la región, ha adoptado al sombrero de charro como un elemento central de su vestimenta festiva.
Durante las primeras Candelarias, las mujeres vestían huipiles con bordados negros, faldas estampadas y sombreros de “cuatro pedradas”, hechos de palma. Con el tiempo, estas prendas han dado paso a faldas y blusas con bordados multicolores, collares y pañuelos vibrantes, y a partir de los años 70, al distintivo sombrero de charro, decorado en variados tonos, que le otorgan un toque distintivo y lleno de vida, donde hay quienes presumen, fue responsabilidad de la señora .

Aunque no existe una versión oficial del cómo fue introducida esta prenda representativa del deporte ecuestre de occidente en San Fernando, se tiene la teoría de que la elegancia y distinción que da a quien porta el sombrero charro, puede ser una de las principales causas de que se comenzará a utilizar esta prenda en las Candelarias de San Fernando.
Lo que hace singular a Las Candelarias, es el protagonismo de las mujeres en la festividad. Miles de ellas desfilan por las calles de San Fernando, encabezadas por las “punteras”, mujeres que guían la procesión y a la multitud de devotas, que acompañan a la Virgen. En sus cabezas, los sombreros de charro brillan como una muestra de la fusión entre lo tradicional y lo contemporáneo, reflejando no solo la evolución de la moda festiva, sino también el rol activo y central que desempeñan las mujeres en esta celebración.

El sombrero de charro, que históricamente ha estado vinculado a la figura masculina de los charros y las escaramuzas en la charrería, en Chiapas ha adquirido una dimensión diferente, siendo adoptado por las mujeres en el contexto de la festividad de Las Candelarias. Para algunos, esta transformación, lejos de desvincularlo de sus raíces, enriquece su significado, haciéndolo un símbolo de unidad entre las diversas culturas y tradiciones de México.
Así, cada febrero, San Fernando se llena de color y vida, mientras el sombrero de charro, se erige como un símbolo de identidad cultural y orgullo regional, no solo en Jalisco, sino también en el sureste de México. Esta celebración, que atrae a miles de visitantes cada año, es un recordatorio del poder de la tradición y su capacidad para adaptarse a los tiempos sin perder su esencia.






