La región Istmo-Costa de Chiapas, integrada por los municipios de Arriaga, Mapastepec, Pijijiapan y Tonalá, es una joya natural que cautiva a quienes buscan disfrutar de la naturaleza en su estado más puro. Con una extensión de 5,369.21 km², lo que representa el 7.32% del territorio del estado, esta área alberga playas vírgenes, manglares llenos de vida, centros ecoturísticos y vestigios arqueológicos que invitan a una experiencia única y enriquecedora.

Un recorrido ideal puede comenzar en la famosa Bocabarra de Paredón, a unos 14 kilómetros de Puerto Arista, en Tonalá. Aquí, las playas ofrecen un ambiente tranquilo y aislado, perfecto para quienes buscan alejarse del bullicio. Puerto Arista, a su vez, es el destino de playa favorito de los chiapanecos, con un amplio abanico de opciones gastronómicas y de hospedaje, desde cabañas rústicas hasta hoteles más cómodos, y aguas cálidas que invitan a nadar y relajarse durante todo el año.
A unos 20 kilómetros de Puerto Arista se encuentra Boca del Cielo, un paraíso para los amantes de la aventura. La travesía comienza abordando una lancha que te llevará a espacios de comida y recreación frente a la laguna. Es un lugar privilegiado para la observación de aves, especialmente en la barra de San Marcos, donde se pueden avistar especies como el pelícano blanco, la garza azul y el cormorán.
La práctica del «birdwatching» (observación de aves) es una actividad popular en esta región, y permite observar tanto aves residentes como migratorias. La Encrucijada, una reserva de manglares que se extiende a lo largo de la región, es un punto clave para esta actividad, y alberga también especies de fauna acuática como el cocodrilo de pantano y peces como el róbalo.

Esta zona también destaca por su riqueza arqueológica. A pocos kilómetros de Tonalá, se encuentra la zona arqueológica de “Iglesia Vieja”, un sitio prehispánico que muestra el legado de las culturas que habitaron esta región. En el museo de Tonalá, es posible apreciar una colección de piezas arqueológicas que profundizan en la historia de sus antiguos pobladores.
Además, el pueblo cuenta con parques adornados con estelas monumentales que rememoran el pasado de Chiapas y su riqueza cultural.
Sumando a los atractivos naturales y arqueológicos, la región Istmo-Costa ofrece una serie de desarrollos ecoturísticos en La Encrucijada, como Costa Verde en la comunidad de El Castaño, Barra de Zacapulco, Bahías del Mar, La Palma, Ballenato, San Carlos y la cooperativa de lancheros de Barra de Acapetahua.

Estos lugares ofrecen actividades como recorridos en lancha por los canales de los manglares, observación de flora y fauna, y la posibilidad de degustar la deliciosa gastronomía local, rica en pescados y mariscos frescos. Aunque algunos de estos sitios presentan signos de deterioro, aún conservan su esencia y permiten disfrutar de su ambiente natural.
Para quienes se aventuren a recorrer esta región, se recomienda hacerlo con una agencia certificada que garantice una experiencia segura y enriquecedora. En caso de preferir realizar el viaje por cuenta propia, es importante informarse sobre las normas y recomendaciones vigentes en cada sitio, respetando siempre los límites impuestos para la conservación del medio ambiente, tu seguridad y la de tu familia.






