Los manglares se encuentran en 123 países, en regiones tropicales y subtropicales y se conocen 54 diferentes especies. En México, se tienen identificados 81 sitios con manglares que se encuentran a lo largo de las costas de ambos litorales: 29 en el Pacífico, 27 en el Golfo de México y 25 en la Península de Yucatán. Los cuales suman en total 655 mil 667 hectáreas.

Este bosque que crece entre el agua y la tierra posee cuatro diferentes especies de mangle: mangle rojo, mangle blanco, mangle negro y mangle botoncillo.

El mangle rojo es la especie que generalmente se encuentra en la parte exterior de las lagunas y en los bordes de los canales. Es un árbol que llega a medir 25 metros y en algunos casos hasta 35. Sus raíces como zancos.

El mangle negro se distingue por el desarrollo pronunciado de sus raíces que sobresalen del suelo, estos árboles llegan a medir hasta 20 metros de altura y su corteza es oscura o negra.

El mangle blanco es un árbol de hasta 20 metros de altura de corteza fisurada, con tallos rojizos, su raíz es corta.

El mangle botoncillo mide entre 4 y 7 metros, su corteza es fisurada. Tienen gran cantidad de semillas, las cuales son redondas y grande

los manglares, brindan una gran variedad de servicios ambientales: son zonas de alimentación, refugio y crecimiento de juveniles de crustáceos y alevines, por lo que sostienen gran parte de la producción pesquera, son utilizados como combustible (leña), poseen un alto valor estético y recreativo, actúan como sistemas naturales de control de inundaciones y como barreras contra huracanes e intrusión salina, controlan la erosión y protegen las costas, mejoran la calidad del agua al funcionar como filtro biológico, contribuyen en el mantenimiento de procesos naturales tales como respuestas a cambios en el nivel del mar, mantienen procesos de sedimentación y sirven de refugio de flora y fauna silvestre, entre otros.

Ahí crecen todos los tipos de peces (pesca ribereña) y pesca de altamar, debido a que ahí los peces depositan sus huevecillos y al nacer, las hojas de los mangles alimentan a peces pequeños.

Son fuente de alimentación y sustento económico de muchos pueblos, pues de ahí salen a pescar la sardina, lisa, camarón de estero, crustáceos, moluscos, entre otros más. Además de ser altamente costeable para el ecoturismo pues se pueden apreciar cientos de aves, reptiles, mamíferos y la belleza escénica del lugar.

Estos manglares de Chiapas, puede ser una aventura fascinante cuando los visites, desde la ciudad de Arriaga, (Pesqueria la Gloria, Puntaflor, El Arenal.

Tonalá; visita Puerto Arista, Playa del Sol, Boca del Cielo, Madre Sal, La Joya, La Polka.
Pijiiapán, visita Chocohuital, Juaquín Amaro, Playa Grande, Palo Blanco.

Esteros, lagunas costeras, playas vírgenes, campamento tortuguero, aves exóticas, manglares de más de 40 metros de altura; todo eso es posible descubrir en la reserva de la biosfera La Encrucijada. Un lugar poco explorado, incluso por los propios chiapanecos.

La encrucijada abarca seis municipios en las regiones Soconusco e Istmo-Costa.  De ella destacan cuatro comunidades: la Palma, Barra Zacapulco, La Lupe y el Castaño, en Acapetahua y Mapastepec, que juntas conforman la Red de Ecoturismo la Encrucijada.

Al año reciben únicamente entre siete y 10 mil visitantes, la mayoría de los municipios aledaños, muy pocos de otros estados y contados los de origen extranjero.

“EL FIN DEL MUNDO”

El embarcadero Las Garzas es el lugar que da la bienvenida a los visitantes. Aislado, alejado de la civilización, tranquilo y casi desierto.

En medio un restaurante, a los lados pequeñas cocinas a la espera de algún comensal. Solo una tienda de abarrotes y un bar parecen tener actividad.

Al fondo, las lanchas de diferentes tamaños están disponibles para los visitantes. De lado izquierdo el túnel de manglar que dirige a todas las comunidades de la reserva. La única forma de trasladarse es en lancha.

El cantar de las aves domina el ambiente. En este punto la nula recepción de telefonía celular y cualquier problema quedan de lado ante la imponente belleza.

Es aquí donde se encuentran los manglares más altos de México con hasta 45 metros. De hecho, contribuyen a que el país ocupe el segundo lugar mundial en esta categoría.

Termina el trayecto y se asoma el inmenso estero que conecta a las cuatro comunidades y que aporta la alimentación de una gran cantidad de aves residentes y migratorias, varias en peligro de extinción.

La bocabarra es increíble. Ahí se juntan la majestuosidad del estero y las infinitas olas del mar.

LA PALMA, COMODIDAD SEGURA

La comunidad de La Palma cuenta con cabañas para hospedarse, con capacidad para dos o cuatro personas, camas individuales o matrimoniales, ventilador, armario, baños secos, un pequeño tanque de agua para la ducha y lavarse las manos.

Es la más grande de las cuatro con cerca de mil 200 habitantes. Un lugar tranquilo con caminos estrechos y de tierra. Donde las puertas abiertas de las casas y las personas yendo y viniendo dejan ver que no hay peligro alguno.

Aquí hay de todo, lugar para desayunar, comer y cenar. Don Virgilio Nieves Alegría, representante de la Red de Ecoturismo recomienda el Centro Ecoturístico la Palma, mejor conocido como el Ballenato, llamado así desde que en 1994 una enorme ballena encalló en sus playas.

Hay dos palapas, una de gran tamaño que es el restaurante principal y una pequeña sobre la playa. Ambas desiertas, solo tres mujeres encargadas de la cocina.

UNA HISTORIA DE SOBREVIVENCIA

La Red de Ecoturismo la Encrucijada surgió a raíz de la necesidad de atraer más turismo a la zona y tener una fuente de ingresos aparte de la pesca.

Fue hace seis o siete años que comenzaron a trabajar. Después de mucho esfuerzo y tocar puertas, ahora ofrecen diversos atractivos y actividades.

Recorridos en lancha por los túneles de manglares y esteros, nocturnos, largos y cortos, casas de campaña para acampar en las playas, hospedaje en cabañas, restaurantes de mariscos, tienda de artesanías, entre otras.

Los habitantes también realizan el cultivo de árboles de coco, frutales, vegetales, maíz, cacao y algunos la ganadería; aunque de la pesca depende la gran mayoría gracias a que en los esteros se pueden encontrar alrededor de 100 especies marinas como el pargo, robalo, bagre, huite, lisa, mojarra, camarón, tahuina y otras.

LAS CONCHITAS Y SU PLAYA

Las Conchitas recibe con una imponente playa, con el sonido de las fuertes olas del mar, con la bienvenida de los trabajadores que van de un lado a otro atendiendo a los turistas.

Ellos coinciden con la mayoría de los habitantes de estas comunidades, hace falta mucha más promoción a este destino turístico, en los medios de comunicación, en las calles, en las terminales de autobuses, en los aeropuertos.

Este sitio tiene capacidad para atender a más de 300 personas, en la playa o en dentro del restaurante, es uno de los más grandes. Los platillos son accesibles y muy deliciosos.