A escasos 8.6 km o lo que se traduce a 21 minutos al sur, del centro de la capital por la carretera a Villaflores, conocida así comúnmente, se encuentra la delegación de Copoya, perteneciente al municipio de Tuxtla Gutiérrez, uno de los últimos pueblos que preserva gran tradición de los antiguos zoques.

Éste, es un pintoresco pueblo, cuyo nombre Copoya significa lugar de luna llena o donde brilla la luna en lengua Zoque; éste asentamiento, de acuerdo a los historiadores, es un poblado de origen prehispánico, pero de acuerdo a los antecedentes históricos, el jueves 21 de mayo de 1835 aparece por primera vez el nombre de Copoya en una parte militar.

En este texto, se señala que el federalista Joaquín Miguel Gutiérrez se había replegado y fortificado en la hacienda ganadera de Copoya, en el lugar conocido como “Las Trancas de Copoya” (hoy “Monumento a la Familia Zoque”), sito en el cerro del mismo nombre, para reponerse de la derrota que había sufrido en la plaza de San Cristóbal y poder enfrentarse a las fuerzas del gobierno en la ciudad de Tuxtla.

Este pueblo conserva tradiciones maravillosas que han permitido deleitar a propios y extraños con su colorido, su música, gastronomía y esplendor religioso.

Al visitarlo, podrás encontrar recorridos guiados por murales, centros ceremoniales, El Cristo de Chiapas, el templo de Las Copoyitas, así como restaurantes que mantienen el sazón de los Zoques, como el que ofrece la agencia, Vive Tours&Camping.

El Cristo de Chiapas

De acuerdo a los antecedentes de la arquidiócesis de Tuxtla Gutiérrez, la idea original del Cristo de Chiapas fue concebida por Monseñor Felipe Aguirre Franco, entonces Obispo de la Diócesis de Tuxtla, quien el 23 de noviembre del 97, durante la culminación del Año de Jesucristo y la celebración de la fiesta de Cristo Rey, promovió su intención de edificar un monumento diocesano a Jesucristo.

Es considerada una obra moderna artística monumental con un proyecto con casi 20 años de preparación, este lugar cuenta con Vía Crucis o Camino de la Cruz, áreas verdes, vistas panorámicas a la ciudad capital, servicios sanitarios, estacionamiento, entre otros.

Esta edificación cuenta con una estructura tridimensional, de barras de acero y láminas, esta Cruz tiene una altura total de 62 metros incluyendo el edificio basamento.

“Ciudad Mural”

El Colectivo Tomate y la empresa de pinturas COMEX, ha organizado acciones artísticas de tipo muralista, en distintas ciudades del país, desde el año 2009, en ciudades y comunidades de los estados de Puebla, Querétaro, Ciudad de México, Monterrey, Saltillo, Zacatecas y Chiapas, como el Ejido Copoya, y permite plasmar tradiciones, seres fantásticos, personajes populares, vegetación y fauna.

Es evidente que sus espacios y los personajes destacados en las pintas de las paredes, hacen a la “Ciudad Mural”, en Copoya, dan un toque aún más pintoresco a este poblado Zoque.

En sus pinturas llenas de color, puedes apreciar a personajes destacados como a don Pedro Megchung Escobar, quien es uno de los más antiguos músicos de la Jarana, quien destacaba por su participación en las fiestas más emblemáticas de Copoya, como las fiestas de Las Copoyitas.

Las Copoyitas

Existe una celebración emblemática del pueblo Zoque de Copoya, que gira en torno a las llamadas Vírgenes de Copoya, protagonizada por tres imágenes correspondientes a las Vírgenes de la Candelaria, del Rosario y María de Olachea, lo que también es denominada como la “bajadas de las Virgencitas de Copoya”.

Ésta, es una tradición que según los antecedentes data del período colonial de Chiapas, introducida por la cultura de la Iglesia Católica, a través de los sacerdotes predicadores dominicos cuya tradición reconocida a nivel nacional como la fiesta con mayor tiempo de duración, destaca porque el ritual se completa en hasta 60 días, en las que transitan por diversos barrios y colonias de Tuxtla.

En estas festividades, se hacen presentes platillos tradicionales zoques, como parte del tributo ofrecido a estas imágenes.

Gastronomía

El arte culinario de las cocineras del ejido Copoya, es otra de las atracciones que podemos encontrar en la visita a este maravilloso poblado, pues ellas preparan platillos de la cocina zoque de manera tradicional, mismos que sin duda alguna, deleitan hasta a los paladares más exigentes.

En la variedad de platillos que se pueden encontrar, tenemos al Guacasis Caldú (caldo de res con garbanzo), Zispolá (caldo con col, achiote y otras especias), putzatzé (a base de vísceras de res), el ninguijuti así como platillos típicos de la región, como el cochito, la chanfaina, el mondongo, caldo de gallina de rancho, quesadillas, así como dulces de hojuela, nuégados, leche quemada, flanes, cocada, caballito, turulete, higo, entre muchos más.

Sin duda alguna, decidir conocer a este espacio maravilloso, lleno de cultura ancestral, religiosidad, color y sabor, es una de las mejores experiencias que puedes tener, al visitar la capital de Tuxtla Gutiérrez, con el servicio de Vive Tours&Camping, en la que el entorno sin duda alguna, te llevará a vivir una de las mejores experiencias, Primer Plano Magazine.