Antrop. Juan Martín Coronel Lara
Cronista del H. Ayuntamiento de Venustiano Carranza 2018-2021

Tres veces al año, en la víspera de las fiestas patronales de San Sebastián (19 de enero); San Pedro Mártir (28 de abril) y San Bartolomé Apóstol (23 de agosto), se realiza en la pequeña ciudad mexicana de Venustiano Carranza, en el centro de Chiapas, la representación teatral de Los Carrerantes llamada en tsotsil “Ch´ul A´nil”. Se trata, por su simbolismo y su exuberante ritualidad, de una de las manifestaciones culturales más apreciadas por los habitantes de aquel municipio.

Orígenes
Aunque ciertamente no se han llevado a cabo estudios históricos o antropológicos sobre Los Carrerantes, a mi parecer, su origen debe situarse en la Colonia. En efecto, durante este periodo los dominicos y posteriormente el clero secular, llevaron a cabo intensas campañas de evangelización entre la población tsotsil que vivía en San Bartolomé de Los Llanos (antiguo nombre de Venustiano Carranza). Una de las estrategias adoptadas por estos religiosos fue la de transmitir el mensaje cristianizador a través del teatro religioso, importando desde la Península Ibérica las representaciones de Moros y Cristianos, género que gozaba de popularidad en aquel territorio.

En las representaciones de Moros y Cristianos, las cuales tuvieron su origen histórico en las batallas que entablaron los cristianos por expulsar a los musulmanes de territorio ibérico, se enfatizaba la lucha entre el bien, representado en la imagen de Santiago Matamoros; y el mal, el paganismo y todo aquello que se asociaba al demonio. De tal manera que, de cierta forma el mensaje que transmitía esta representación resaltaba el triunfo del cristianismo respecto de otras religiones. En el imaginario medieval de la época, Santiago Apóstol, montado a caballo, guio a los cristianos al triunfo contra los musulmanes y el islam.

La teatralización en Carranza
Un relato transmitido por tradición oral entre los ancianos tsotsiles de Carranza, explica que, el origen de Los Carrerantes se remonta a la batalla mítica que enfrentó al diablo contra Santiago Apóstol, y de la cual resultó vencedor este último. En la cosmovisión local, Los Carrerantes, llamados también La Caballería, representan el contingente de Santiago Apóstol que lucha contra el ejército del mal. Esta comitiva militar, exclusivamente masculina, se integra por cerca de una treintena de hombres tsotsiles, jóvenes en su mayoría, ataviados con exquisitos trajes rojos, tejidos en telar de cintura por las mujeres del pueblo. Al amanecer de la víspera del santo festejado, los jinetes recorren, ordenados en dos filas, las principales calles de Carranza. La Caballería es encabezada por el jinete Larinero quien se encarga de ejecutar a intervalos de tiempo el Ch´ul Larin (Sagrado Clarín), instrumento bélico que anuncia la guerra. Al llegar a los barrios tradicionales de San Pedro Mártir y San Sebastián, Los Carrerantes se lanzan en pareja, a todo galope, por las calles ante la mirada atenta de los espectadores. Al concluir las carreras, se lleva a cabo el banquete ritual en que toman parte los cabalgantes, así como los ancianos sabios del pueblo llamados localmente Principales. Posteriormente se ejecuta una danza ceremonial acompañada con música de tambor y flauta.

La teatralización religiosa de Los Carrerantes, expresa claramente una connotación bélica. El Ch´ul Larín que anuncia la batalla, el sonido de los cascabeles de los caballos, la explosión desbordante de la pólvora, los sones de guerra que ejecutan los músicos tradicionales con las trompetas, el tambor y la flauta; así como la tradición oral que recuerda el origen de Los Carrerantes en la batalla del diablo contra Santiago, son pruebas contundentes de que la representación contemporánea forma parte del género de Moros y Cristianos.

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Fotografías: Wilder Amauri Ruiz Álvarez