La festividad de Todos los Santos o Día de Muertos es conocida en la región maya de la península de Yucatán como el Hanal Pixán o la Comida de las Ánimas.

La creencia popular, resultado de la mezcla de creencias mayas y cristianas anteriormente expuestas, es que el alma del que muere obtiene permiso para estar entre nosotros entre el último día de octubre al 1 de noviembre (para las almas de los niños o Hanal Paalal) y del 1º al 2 de noviembre (para las almas de la gente mayor).

Las almas visitantes en esos días tienen la capacidad de despojar de su “alma” y aromas a los alimentos ofrecidos en sus altares, o de interactuar con la esencia de todo aquello que el solía gustar y que es ofrecido por sus familiares en las mesas preparadas especialmente para ellos.

En el caso de los Chichan-pixán (o hanal palal) o almas de los niños, se colocan juguetes, tradicionalmente silbatos de aves o animales hechos de forma burda con pasta de barro o arcilla y pintados con colores por los niños de la casa, dulces entre los que destacan las cocadas, el dulce de papaya y de calabaza, la caña de azúcar, el dulce de pan o caballero pobre, las cremas de coco, los “frailes”, entre otros. Adicionalmente el mantel es blanco y se colocan veladoras para alumbrar el camino de estas almas hasta el lugar.

Para las almas de la gente mayor o Nohoch Pixán (o hanal nucuch unicoob), se colocan los gustos de aquellos que ya partieron. De este modo se puede observar además de los dulces ya mencionados, tabacos o cigarrillos, refrescos, café, pozol (bebida a base de maíz), salsas, artefactos preferidos del difunto o difuntos, así como sus fotografías.

Adicionalmente y dependiendo del gusto o tradición se coloca el Lec y el Chú. El primero es un fruto grande del tamaño de una pelota, el cual al secarse es utilizado como recipiente para conservar las tortillas calientes. En el caso del Chú es una especie de calabazo alargado el cual es empleado por los campesinos para transportar agua a manera de garrafa; también se encuentra presente, sobre todo en las comunidades indígenas, la Santa Cruz o Cruz Vestida en el fondo al centro de la mesa, al igual que diversos santos a los cuales la familia sea devota.

Y como elemento principal en toda mesa o altar de Hanal Pixán se encuentra el Pibipollo o Mucbi Pollo.
El Pibipollo (para la región de Campeche) o Mucbi Pollo (para la región de Yucatán) es un platillo similar a un tamal regularmente circular (aunque actualmente la forma se ha ido adaptando a los moldes rectangulares de panadería) hecho a base de maíz, y envuelto en hoja de plátano.
Su tamaño puede variar, aunque comúnmente son de alrededor de 40 centímetros de diámetro.

El platillo va relleno de un guiso hecho de pollo y cerdo y es horneado bajo tierra en un orificio preparado para la ocasión con piedras y carbón, el cual es conocido como Pí.

Debido a la acción del horneado, la costra de maíz de este enorme tamal queda dorada y crujiente.

Se piensa que el Pibipollo es por si solo una representación del difunto:

El guiso representa las entrañas y el alma del individuo.

La masa (de acuerdo al Popol Vuh o Génesis Maya el hombre está hecho de masa de maíz) representa la carne;

Y las hojas de plátano son la mortaja que lo envuelve.

Aunque los días en que regularmente se realiza la preparación del Pibipollo son regularmente los días principales de Hanal Pixán, existen comunidades que aun celebran el Bix o cierre de la visita, el cual algunos acostumbran realizar a la semana, y otros al final del mes de noviembre.

Previo a la celebración principal de Hanal Pixán, aun existen algunas prácticas tradicionales que se puede asegurar son únicas en el mundo y descendientes directas de las tradiciones del maya antiguo.

La más particular de esta se presenta en la región norte del Estado de Campeche, en el área conocida como Camino Real, donde se encuentra Pomuch.

En los últimos años, los medios de comunicación están empezando a cubrir, en las cercanías de los días de las ánimas, los acontecimientos relacionados con el Lavado de Huesos.

Algunos años después de fallecida la persona, cuando la mayoría de la carne se ha descompuesto y desaparecido, los familiares reciben el permiso para exhumar los cuerpos de su ser querido. Todos los huesos y, en caso de existir aun el cuero cabelludo son tomados, lavados cuidadosamente mientras su familiar platica con ellos y son colocados sobre una caja de madera de aproximadamente 50 cm por lado, sobre la cual se ha tendido previamente un manto de tela bordado por su ser querido más cercano. Una vez colocados los huesos, con el cráneo hasta la parte de arriba, estos son cubiertos por las partes restantes del manto, dejando en algunos casos descubierta la parte donde existieron los ojos, y son colocados en osarios abiertos en espera de la llegada del siguiente año en que volverán ser lavados y sus ropas cambiadas por nuevas.

El “Kesh Lu Noc” o “Chuch Ba’ac” (muda de ropas o estiba de huesos), junto con el Hanal Pixán (Comida de Ánimas) es una tradición muy arraigada en Pomuch, Campeche. La cual lejos de ser considerado un rito macabro, es en realidad una manera de mantener vivo un lazo entre los que se ha ido y los que se quedan. Una tradición que se invita a participar y preservar con respeto

Las tradiciones son siempre dignas de admirar. En el caso de la festividad de Hanal Pixán es una mezcla de cultura, gastronomía, arte y folclor. Estas tradiciones deben ser difundidas con el objeto de hacerlas llegar a quien no las conocen y atesorarlas y preservarlas para las generaciones venideras.

TRADICIONAL CONCURSO DE ALTARES DE HANAL PIXÁN

La riqueza cultural relacionada con la celebración de Día de Muertos en Campeche en sus diferentes regiones que es importante reunirlas en un mismo espacio con el fin de comprenderlas y darlas a conocer.

Es así como desde hace 6 años se lleva a cabo el magno festival de Hanal Pixán, convirtiéndose en una de las fiestas más esperadas del año por propios y extraños.

El 29 de octubre los festejos inician con el tradicional Concurso de Catrinas Campechanas, en donde mujeres de todas las edades hacen gala de su ingenio para caracterizarse para la ocasión.

El 30 de octubre, la calle 59 del centro histórico de Campeche se llena de luz y colorido en una velada en donde los diferentes municipios, escuelas y asociaciones a nivel estatal se reúnen para mostrar sus tradiciones y visión acerca de la muerte en el también tradicional Concurso de Altares de Hanal Pixán.

Rescates de altares mayas, la mísitica de los pueblos y sus vivencias se reflejan en cada una de las elaboradas instalaciones preparadas exprofeso para la ocasión y en donde los más vistosos y apegados a la tradición resultarán galardonados, aunque el principal ganador será siempre el visitante.

Es una tradición que tiene que vivirse en Campeche