Caminando por suelo campechano, la fortaleza histórica de esta importante ciudad de la península de Yucatán, queda representada a través de sus construcciones coloniales, dedicadas mayormente a la defensa marítima, ante las constantes amenazas que sufrían por esta vía.
Uno de esos valores inmuebles de épocas de la colonia, es el fuerte de San Miguel, construido con la finalidad de reforzar la defensa de la villa de San Francisco de Campeche; se inició la construcción del reducto de San Miguel, gracias al proyecto presentado por el Ing. Agustín Crame, en 1779, de acuerdo con datos del INAH.
Este espacio, se localiza en el cerro conocido desde la época colombina, como Bellavista, cerca de donde se ubicó una hacienda con el mismo nombre.

Existen datos que indican que en el mismo sitio, se alzó una batería provisional ordenada por el entonces brigadier de los reales ejércitos D. Antonio Oliver, quien en 1771, comunicó al rey de España que la plaza de Campeche era indefendible, por lo que era necesario cambiar la estrategia defensiva de la ciudad.
Con ello, se dio paso a la obra, para asegurar a la población, ya no desde sus muros, sino con obras exteriores situadas hacia las zonas de mayor peligro, creando así, baterías donde se agruparían un determinado número de cañones y reductos.
El edificio es de planta cuadrangular rodeado de un foso en donde se aprecian dos puentes: el durmiente, construido de mampostería; y el levadizo, de madera. Del lado de tierra presenta dos pequeños baluartes custodiando la puerta.

El cuerpo de guardia, el oficial de dicho cuerpo, los alojamientos para la tropa, los almacenes de víveres, el de pertrechos y la cocina, ocupaban los cuartos que rodean al patio central con aljibe.
Hoy en día, este lugar, mantiene la misión de difundir la visión histórica de las culturas del Golfo y del Altiplano Central, con una colección exhibida primordialmente prehispánica, donde se muestran utensilios de cerámica, herramientas de piedra y obsidiana, herramientas que era típicamente uso de las costumbres funerarias de los antiguos mayas, quienes habitaron esta zona, miles de antes de la llegada de los españoles.
En este lugar lleno de historia, puedes apreciar la famosa máscara de jade, encontrada en el interior de una tumba en la zona arqueológica de Calakmul, entre otros múltiples objetos.

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