Visitar y entrar a este Pueblo Mágico de la zona centro de México, es como llegar a un mundo distinto, en el que se percibe niebla y frío, comosi estubieras en las nubes. Por las tardes, rápidamente las calles se llenan de niebla y no es posible verse ni la punta de la nariz, sobre todo en temporadas de frío.

Zacatlán se extiende al pie de una colina llamada antiguamente de «San Sebastián» que se ubica al poniente de la ciudad. El inicio de su traza inicial se va a dar a mediados del siglo XVI con la llegada de los misioneros franciscanos. Su nombre proviene de las palabras náhuatl «ZACATL», que significa paja o zacate; y «TLAN», lugar, por lo tanto su significado etimológico es «lugar donde abunda el zacate» y también conocido como «Zacatlán de las manzanas» por su abundante producción de esta fruta.
Una vez que clarea el día podrás ver un enorme y colorido reloj floral en el Centro Histórico, el cual marca el ritmo de vida de este pueblo de encanto.
La ciudad fue trazada y diseñada a partir del Templo Franciscano del siglo XVI, se hace la traza y se cumple con la proporción de oro, la mayoría de las casas de los siglos XVII, XVIII, XIX fueron construidas en una sola planta, y a mediados del siglo XIX se decreto por el ejecutivo del estado «Zona Típica Monumental» parte de la cuidad de Zacatlán, estando de Gobernador Lic. Melquiades Morales Flores.
La Feria de la Manzana de Zacatlán se celebra cada año desde 1941 y fue instituida por el Presidente Municipal Agustín M. Cano y un grupo de zacatecos para fomentar la unión de los pobladores e impulsar el comercio y el turismo local.

Además del fruto que da nombre al pueblo, en la Feria se pueden encontrar los mejores productos de Zacatlán: artesanías, resfrescos, vinos, relojes, muebles para oficina, bicicletas, etc. La Feria ofrece una agenda atractiva de eventos para toda la familia.






