Oculto, en la gran alfombra verde que forma la selva, en una pequeña parte de la Reserva de la Biósfera Montes Azules, muy cerca de los límites de Chiapas y Guatemala, fluyen las aguas de tono azul del río Lacantún, que alimenta a la mayoría de los seres vivos que conforman a este hábitat.
Es este afluente, el que en su transitar por el municipio de Maravilla Tenejapa, fluye adentrándose poco a poco en el lugar conocido por los lugareños como “La Gruta de Las Golondrinas”, crea una serie de cascadas que, al golpe del agua, con la piedra caliza, conforman un espectáculo visual maravilloso con variedad de tonos de color azul.

Estas cascadas, han dado la oportunidad a los habitantes del Ejido “Loma Bonita”, de este mismo municipio, de crear un complejo ecoturístico, que, a parte de grandes bellezas naturales, cuenta con las comodidades suficientes para brindar un hospedaje agradable y placentero, es el centro ecoturístico denominado, “Cascadas Paraíso Escondido”.
De acuerdo con la versión de los propios creadores de este proyecto, la intención de organizarse, fue la de dar sustento a las más de 53 familias que obtienen beneficios de este complejo turístico, que ofrece hospedaje a través de 5 cabañas de madera, alimentos en su restaurante, en su mayoría típicos de la región.
De igual forma, se ofrece el servicio de navegación en balsas tradicionales, para conocer las islas de los alrededores, kayaks para adentrarse en los rápidos que conforma el agua del río. En sus caminatas en medio de selva semi virgen, cuenta con gran parte de contacto natural; veredas húmedas, agua goteando de entre las piedras, y sonidos muy particulares, te acompañan a cada paso que te conduce, a un mirador ubicado a poco más de 90 metros de altura, desde el que puedes observar gran parte del complejo turístico, sintiéndote prácticamente como en las nubes.

Para llegar a las cascadas paraíso escondido tienes que emprender una aventura cargada de escenarios maravillosos, desde el inicio del viaje.
Este lugar se encuentra a 140 kilómetros de la ciudad de Comitán de Domínguez o a 360 kilómetros de Palenque, pero la distancia recorrida vale la pena, pues vivir esta experiencia, que a su paso te permite disfrutar de paradores turísticos poco convencionales en Chiapas, es especialmente maravilloso.
Estás cascadas, verdaderamente son un paraíso escondido, como bien fueron bautizadas, ya que su clima, su vegetación, sus espacios de relajación como las orillas de aguas tranquilas, así como el recorrido obligado para llegar, son únicos, pues la vegetación y la energía del ambiente, transportan a un total estado de paz.
En tu paso por la selva, es impresionante la diversidad de detalles que la naturaleza nos regala, pudiendo apreciar incluso, aves exóticas como tucanes, guacamayas o loros.
La evidente formación de estalactitas y estalagmitas o las oquedades a causa de la erosión del agua, de hace miles de años, también se muestra a tu paso, como es el caso de la “Cueva de los Murciélagos”, donde con paciencia y espíritu aventurero, puedes estar muy cerca de ellos.
Luego de más de 35 minutos de caminata en medio de una densa vegetación por fin llegamos al mirador, al pie del Peñasco en el que fue creado.
¡La vista es impresionante!

Las fuertes ráfagas de viento que azotan el lugar, hacen difícil poder despegar el dron, para realizar tomas aéreas, pero una vez en el aire, se logra comprender la magnitud de lo que representa este escenario, y es espectacular.
Chiapas ofrece una amplia gama de espacios naturales, que son un verdadero paraíso, mismos que debemos cuidar y proteger si los visitamos, además, en esta nueva normalidad, tenemos que ser también conscientes, de respetar los protocolos de salud que la situación merece, para poder plenamente disfrutar de nuestros viajes y ¡vivir una verdadera experiencia Primer Plano Magazine!











