Localizado en la región montañosa que colinda con los municipios de Pichucalco, Francisco León y Chapultenango, en el noroeste del Estado mexicano de Chiapas, a 25 km de Pichucalco, yace un lugar maravilloso, labrado por la mano de la naturaleza, como muestra fiel, de lo que puede ser su fuerza implacable.

Es el “Chichón o Chichonal”, un volcán activo, cuya última erupción registrada, fue el día 28 de marzo de 1982, dejando a más de 20 mil personas afectadas de estas tierras de la etnia zoque, tierra de mayor predominancia de esta cultura ancestral, que en la actualidad comprende a 12 municipios: Chapultenango, Ocotepec, Pantepec, Tapalapa, Copainalá, Tecpatán, Coapilla, Ixhuatán, Ostuacán, Tapilula, Rayón y la reubicación de Francisco León, éste último pueblo, desaparecido bajo miles de toneladas de ceniza volcánica, debido a su cercanía al cráter, desgracia que se mantiene el recuerdo de la tragedia.
Este antecedente, es el que convierte en más extrema a esta actividad de aventura, sinónimo de visitar al cráter del “Volcán Chichonal”, un ejercicio turístico de amplia demanda por el viajero local, nacional e internacional.
Chichonal no es el verdadero nombre del volcán, sino “Chichón”, pero durante la cobertura de 1982 a un locutor de televisión se le ocurrió que era una grosería y le cambió de nombre a “Chichonal”.

Para visitar a este interesante lugar, tienes que arribar al municipio de Chapultenango, agendando previamente tú cita con los operadores de las visitas guiadas.
Chapultenango es uno de los asentamientos zoques que junto a Quechula, Tecpatán, Tapalapa o Pantepec, guardan parte de la arquitectura colonial, en sus templos de estilos europeos.
El templo de Chapultenango, fue en sus tiempos de fundación que datan de fines del siglo XVI, el convento de “Nuestra Señora de la Asunción” pareciendo tener cierta independencia en su administración, con respecto al poderío del clero en el municipio de Tecpatán.
Posterior a la visita de este monumento colonial de Chiapas, tienes que dirigirte al “Centro Ecoturístico El Chichonal”, donde sus anfitriones, te esperarán para alojarte en sus cómodas cabañas, brindarte el espacio de campamento, o el servicio que hayas reservado previamente.
A muy temprana hora, dimos inicio a nuestra aventura, nuestro guía nos dio las indicaciones necesarias, para tener un recorrido seguro y agradable. A nuestro paso pudimos observar un color peculiar de la tierra y algunos afluentes que nacen en la parte alta de la montaña.
Caminando entre potreros, veredas, pequeños encajonados, pudimos darnos cuenta de vestigios de lo que pudo haber sido un río de lava de la última erupción, volteando a ver, como se perdía a lo lejos el campamento.





