El Popol Vuh es sin lugar a duda el más importante documento prehispánico relativo a los textos mayas que de alguna manera se han podido conservar.

El texto en idiomas quiche y español, que según el trabajo del sacerdote católico Francisco Ximenez, quien lo trascribió en los años 1701 a 1703, fue tomado de un libro original que se guardaba en Chichicastenango desde la época de la conquista Hispana, se distingue no sólo por su extraordinario contenido histórico y mitológico, sino por sus cualidades literarias, las que permiten que se le pueda colocar a la altura de grandes obras épicas como el Ramayana hindú, la Ilíada o la Odisea griega.

Como estas obras literarias, el Popol Vuh no es un simple registro histórico, es a final de cuentas una declaración universal sobre la naturaleza del mundo y el papel del hombre en él.

Aquí encontramos el relato de como dos deidades formadoras y creadoras Ukux Kaj Corazón del Cielo y Tepew Qukumatz Serpeinte Emplumada, crean la luz del dia, separan agua y tierra, crean a los animales, luego ensayan a crear en tres versiones a los seres humanos.

También vemos las luchas celestiales y terrenales de las principales deidades y fuerzas cósmicas que estabilizan en el cielo el rumbo del sol, la luna, los planetas y las estrellas, así como se fue estableciendo la geografía del planeta y la instalación de los primeros cuatro hombres y las primeras cuatro mujeres, así como la descendencia que da origen a la población del planeta y entre los cuales hay seres prodigiosos cuyos hechos van formando la grandeza del pueblo Quiche.

El relato continúa indicando como se gobiernan hasta la hecatombe de la conquista en el siglo XVI.

Humberto Akabal, un filósofo guatemalteco, nos dice: “Mientras haya Sol, mientras haya Luna, mientras haya estrellas, nunca será demasiado hablar del Popol Vuh:

Palabra antigua, voz de los mayores, cimiento de nuestra Tierra. ¿Qué otro documento puede ser más nuestro? ¿Sin su existencia, a dónde iríamos para buscar nuestra identidad?”

A estas sabias palabras, yo puedo agregar; El Popol Vuh es el documento que nos atestigua el nacimiento del tiempo y la parte del mundo en que vivimos, por lo tanto, es el testamento de propiedad de nuestras tierras mesoamericanas.

Nunca será demasiado profundizar en el estudio del Popol Vuh, porque nunca será demasiado hablar de nosotros, los que nacimos en el “Cemanáhuac”, nuestra tierra.

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