En medio de las raíces de la tierra chiapaneca, la mundialmente conocida artesana, Juana Gómez Ramírez, ha emergido como una de las grandes maestras mexicanas en el ancestral arte de la alfarería. Su destreza y creatividad, han dejado una huella imborrable no solo en su comunidad, sino más allá de las fronteras de Amatenango del Valle, la tierra que la vio nacer.

Con un enfoque particular en la creación de jaguares, Juana Gómez Ramírez ha elevado la alfarería a una forma de expresión única. Sus manos moldean el barro con maestría, dando vida a jaguares pequeños y monumentales que evocan la majestuosidad de este animal en la cultura maya.
Según algunas fuentes, para los antepasados, el jaguar blanco representaba el día, mientras que el negro simbolizaba la noche y la protección. En las piezas de Juana, estas representaciones no son solo formas, sino portadoras de una energía palpable.
El proceso meticuloso de creación de la alfarería de Amatenango comienza con la obtención de tierra especial de las betas locales o mediante su adquisición. Luego, el barro se amasa con arena y agua durante horas, antes de dar forma a las figuras deseadas. El siguiente paso implica el bruñido o pulido con piedra de río, seguido por el horneado moderno de las piezas que previamente se dejaron secar, luego, la aplicación de diseños y colores personalizados utilizando tintes naturales y pintura vinílica, con un acabado maravilloso.
Aunque fueron éstos los que detonaron su fama, Juana Gómez no se limita a los jaguares, ya que son múltiples los diseños y figuras que realiza con sus mágicas manos y su maravillosa imaginación; su creatividad se despliega también, en la incorporación de rostros felinos en ollas y otras piezas tradicionales de alfarería.

Estas obras, a menudo adornadas con diseños característicos del entorno, revelan la maestría de Juana en fusionar la tradición con su propio toque distintivo.
El reconocimiento de la excelencia de Juana Gómez, ha trascendido fronteras, ya que sus creaciones, han sido exhibidas en destacadas exposiciones de Chiapas y han cruzado océanos para llegar a Estados Unidos, Inglaterra, Bélgica, España y Australia.
Recuerda que en 2013, el Fondo Cultural Banamex, la distinguió como una de las grandes artesanas de México, y su legado quedó inmortalizado en el libro «Grandes Maestros del Arte Popular Iberoamérica» editado por la Fundación Cultural Banamex.
Juana Gómez Ramírez no es solo una alfarera talentosa; es una guardiana apasionada del legado cultural de Chiapas, quien, a través de sus figuras de barro, logra transmitir la esencia de la selva, la cosmogonía maya y la conexión profunda con la naturaleza. Su trabajo no solo es artístico, es un testimonio viviente de una verdadera tradición que trasciende generaciones.
En cada pieza moldeada por Juana, se vislumbra una historia, una conexión con las raíces ancestrales y un compromiso con la preservación de la rica herencia cultural de Chiapas.
Juana Gómez Ramírez ha dejado una marca indeleble en el mundo del arte y la alfarería, demostrando que la creatividad y la pasión son fuerzas capaces de superar cualquier obstáculo, y que la alfarería de Amatenango es más que un arte, es un legado que perdura en el tiempo.





