Juan Martín Coronel Lara

En la ciudad mexicana de Venustiano Carranza, en Chiapas, existe un pequeño santuario dedicado a un Cristo, de tonalidad oscura, conocido localmente con el título “Señor del Pozo”. La historia cuenta que esta imagen apareció milagrosamente en el “Pozo”, una pequeña “cuevita” ubicada a escasos 200 metros del santuario, sitio natural donde las personas se congregan hasta el día de hoy, para realizar rituales. El Señor del Pozo es, sin duda, una de las imágenes más veneradas en la región de Los Llanos de Chiapas.

Durante su celebración, que tiene lugar el Tercer Viernes de Cuaresma, regularmente en el mes de marzo, cientos de peregrinos procedentes de diversos municipios del estado, acuden para venerarlo. Por su importancia religiosa, comercial y lúdica, la feria en su honor, es la más importante de esta región chiapaneca.

Historia

El origen del culto al Señor del Pozo, parece remontarse a finales del periodo colonial. En efecto, en 1795 y con autorización del obispo de Chiapas, Fermín José Fuero, se construyó muy cerca de una pequeña cueva de donde brota agua, la primera ermita dedicada a este cristo.

Con el transcurrir de las décadas, el Señor del Pozo fue convirtiéndose en la imagen de mayor veneración en la antigua San Bartolomé de Los Llanos –nombre de Venustiano Carranza hasta 1934-, de tal manera que, en 1858, ya acudían para venerarlo peregrinos de otros pueblos y en 1877, se abrió un camino del Soconusco a San Bartolomé para facilitar la llegada de los visitantes a la feria del Tercer Viernes.

En agosto de 1882 una terrible epidemia de cólera morbus, mató a varios habitantes del pueblo, quienes solicitaron el auxilio divino del crucifijo. Se cuenta que gracias a él, la peste cesó. Desde entonces y para conmemorar este acontecimiento, también se le celebra con “entradas de flores y rezos” durante todo el mes de agosto.

Por otra parte, en septiembre de 1902 un fuerte sismo destruyó la ermita del cristo por lo que años más tarde, en 1908 y con cooperación del pueblo, se concluyó la construcción del actual santuario. Es importante resaltar el hecho de que posterior a 1934 y luego de la “Quema de santos” el Señor del Pozo adquirió su característico color negro, debido a las velas que los devotos quemaban cerca de dicha escultura.

Fe y devoción

Cada Tercer Viernes, cientos de los llamados “romeros”, se congregan en el santuario para venerar al Cristo Negro, el cual se encuentra depositado en un ciprés de estilo neoclásico en la capilla mayor. Luego de ello; descienden siguiendo un pequeño camino, al Pozo, ahora convertido en un pequeño Parque Recreativo. Allí hay una alberca donde los visitantes se bañan y a un costado se encuentra la pequeña cuevita de donde brota agua convertida ahora en una capilla.

Los peregrinos hacen filas para ingresar a su interior y depositar sus ofrendas; además, existe la costumbre de guardar agua en botellas para llevarlo a sus lugares de origen, pues se cree que el líquido que nace allí tiene cualidades terapéuticas.

Solo cuando los visitantes han cumplido con sus obligaciones religiosas se recrean bajo la sombra de la gran ceiba sagrada: Ch´ul Yaxte´.

Es así como fe, devoción e historia se conjuntan para celebrar al famoso Señor del Pozo, protector, desde hace más de 220 años, de los habitantes de San Bartolomé de Los Llanos.

Fotografías: Alejandro Zúñiga, CarranzaChiapasCommx y archivo particular del autor

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