El primer conocimiento de este lugar se lo debemos al célebre Thomas Lee, quien lo dio a conocer en 1974. Los restos arqueológicos según el mapa que elaboró el insigne chiapacorceño Eduardo Martínez ubican los restos del sitio en varias islas que forman los ríos Lagartero y San Lucas, que bajan de las montañas guatemaltecas, cuya frontera está a menos de un kilómetro.

Lagartero fue la capital de un pequeño gobierno cuyos habitantes se dedicaban al comercio y principalmente a la elaboración de fina alfarería, principalmente de figurillas femeninas y vasos de los denominados “estilo códice”. En alrededor de 10 islas se localizan 186 estructuras.

En la isla Limonar se localiza el centro ceremonial con la acrópolis, el campo de pelota y cuatro pirámides, alcanzando 12 metros de alto la denominada Guajil. El lugar alcanzó su apogeo entre los años 750 al 900, cuando también estaban en su cúspide los gobiernos de Chincultik, Tenam Puente y San Francisco Nentón.

Hay evidencias que Lagartero estuvo poblado hasta el 1400 cuando también, en el vecino sitio de “Chacula”, empiezan a desarrollarse las culturas de los idiomas “Chuj” y “Jacalteco”, cuyos hablantes aún viven en esta región de Chiapas y Guatemala.

Los trabajos de investigación y consolidación de las estructuras de este lugar entre 1990 y el 2003, estuvieron a cargo de la Dra. Sonia Rivero Torres, quien mandó gran parte de los hallazgos en conchas, jades, cerámicas y unas enigmáticas cabecitas de lagarto realizadas en cobre, a los museos de Ciudad de México, Tuxtla y Comitán, donde se puede aprender más de este histórico lugar chiapaneco.

Lagartero se encuentra a 160 km de San Cristóbal de Las Casas y aparte de su importancia arqueológica, una razón más para conocerle es la belleza impresionante del entorno de los Lagos de Colón.

La transparencia diáfana de las aguas de los ríos que se ensanchan formando lagunas de hasta 75 m de ancho y 8 m de profundidad, nos permite disfrutar nadando, snorqueleando o kayaqueando el color azul turquesa intenso.

En el poblado del Ejido Cristóbal Colón, encontramos más de 30 comedores que se disputan el servir la mojarra más fresca, ya que frente a los establecimientos hay cisternas de dónde sacan a la vista del cliente, el pescado para llevarlo directamente al sartén.

En el poblado hay alojamientos de 300 a 500 pesos y en los alrededores, cercanos a los espejos de agua, hay confortables cabañas cuyos precios según la ubicación y confort varían entre 500 y 1500 pesos para dos personas. La seguridad en el camino de entrada y en el lugar es absoluta. Desde Comitán hay transporte en vans, varias veces al día.

*Herbert Castellanos es fundador del “Museo Mesoamericano del Jade” y de “Kakaw Museo del Cacao”, ambos en San Cristóbal de Las Casas, investigador en arqueología, antropología y geología, explorador y desarrollador de productos ecoturísticos.